19 de Septiembre de 2018

Opinión

Contra fanatismo, tolerancia

Hay pronósticos de que para el 2050 los musulmanes representarán casi un tercio de la población total mundial proyectada.

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Algunas noticias de cobertura mundial desatan paralelamente cientos de miles de espadas en contra del Islam. Los medios parecieran estar obsesionados con presentar a esta religión como a un enemigo al que hay que temer. 

Ya lo vimos el 11 de septiembre en Nueva York y el 11 de marzo en Madrid, se satanizó a los musulmanes y volvemos a cometer el mismo error cada vez que vemos noticias. Los atentados a Charlie Hebdo en Francia, en Libia, Siria y otros muchos más son imágenes que sólo estimulan sentimientos de miedo y odio. 

La actitud tan humanamente errónea de confundir la parte con el todo, porque el grueso de la información que tenemos acerca de ellos es lo que vemos a través de los medios, nos lleva a estereotipar y rechazar. Sin embargo, en mi modesto entender, creo que estas actitudes pueden cambiar si analizamos la historia y las aportaciones que los practicantes de esta religión milenaria han hecho a la sociedad.

El Islam está presente en todo el mundo, de hecho, a principios del siglo XX, nuestro país recibió con los brazos abiertos a una importante migración de grupos árabes, gente que ha enriquecido la cultura y la vida de México. 

Hay pronósticos de que para el 2050 los musulmanes representarán casi un tercio de la población total mundial proyectada.

Recién se ha establecido en Mérida la Comunidad Musulmana Ahmadia de México, a cuyo Imán -o pastor- tuve la oportunidad de conocer. Un pakistaní joven, amable y con un español casi perfecto.

Para esta comunidad, los estereotipos y la desinformación generan un compromiso de seguir predicando para llevar su mensaje de paz. 

Desde el pensamiento de Amin Maalouf, nombre del religioso, es posible hablar simultáneamente el hebreo, el árabe, el italiano y el sueco, pero no es posible ser al mismo tiempo judío, musulmán, católico y luterano.

Coincido plenamente; pero cuánto hace falta mirar el paisaje desde otra perspectiva, teniendo presentes otros credos, otras lenguas; otras etnias.

La presencia de esta comunidad ubicada en el centro la ciudad es una oportunidad de desenfocar la mirada sobre nuestra cultura y abrir la mente a temas nuevos. No sólo ofrecen un lugar de oración, también dan clases de árabe, y semanalmente hay charlas informativas acerca de qué es el Islam.

Contra el fanatismo, tolerancia e información; pero contra la apatía… ¿qué remedio hay?

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