20 de Noviembre de 2018

Opinión

Contrastes y contradicciones

Criticamos las guerras entre las naciones y no siempre somos capaces de evitar guerras en nuestros hogares.

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Las grandes cosas las hacen personas con grandes ideas que salen al mundo a hacer sus sueños realidad.- Ernest Holmes,  escritor      

Vivimos en un mundo de contrastes: tierras fértiles, regadas por ríos o por lluvias abundantes, y tierras áridas e inhóspitas sin agua que las riegue; gente rica, muy rica (las menos) y pobres, muy pobres, sin lo necesario y a veces carentes de lo indispensable para sobrevivir y que mueren de hambre; los que pueden y los que no pueden, libres  y prisioneros… 

Lo más asombroso es que todos los contrastes anteriores son también las contradicciones que las personas vivimos interiormente. Criticamos las guerras entre las naciones y no siempre somos capaces de evitar guerras en nuestros hogares, entre nuestra familia, en el trabajo, a nuestro alrededor… y lo más patético es que son batallas que se libran en el interior de uno mismo. 

Al comenzar un año más, es bueno tomar conciencia de estas realidades que son verdaderos retos. Es verdad que lo que podemos sentir en “carne propia” mueve más que la simple reflexión de los contrastes y contradicciones que notamos en el mundo, en nuestro país, en nuestra región; hay que revisar nuestras creencias y actitudes que se vuelven “modos de vida”.

Puede pasar que estemos instalados en ellos tercamente provocando perjuicios y ambientes desagradables para uno mismo y para otros, sin caer en cuenta que sí podemos modificarnos para vivir cada vez mejor adoptando una “mente abierta” y así percibir y aceptar los buenos momentos que nos animan a  lograr éxitos que traen consigo el anhelado bienestar integral. 

Si intentamos seriamente abrir la mente, es seguro que podemos acceder a la “mente de confianza” que nos permite crear y confiar en nuestras ideas y planes para llevar a cabo acciones con resultados positivos, construyendo un mejor futuro.

De allí, podemos pasar a una “mente de fe” eliminando, de una vez por todas, el desánimo y los prejuicios que ocultan innumerables oportunidades y situaciones favorables. Ya no más negatividad, ya no más indiferencia ante situaciones cruciales en las que se necesita arrojo para dar un paso adelante y llegar a los objetivos que sí son alcanzables con esfuerzo y constancia. Hay que salir de la llamada “zona de confort” para aventurarnos por la vida que es tan pródiga: nos da de todo. La pregunta es, ¿qué hacemos en nuestro diario vivir para llegar a la “mente de fe”? 

¡BIENVENIDO! AÑO NUEVO 2014.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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