19 de Septiembre de 2018

Opinión

Conversación en la catedral

El título del texto es la paráfrasis de una de las novelas del escritor peruano Mario Vargas Llosa...

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El título del texto es la paráfrasis de una de las novelas del escritor peruano Mario Vargas Llosa: “Conversación en La Catedral” (1969), la cual, según el propio Nobel de Literatura 2010, es la que le dio más trabajo, entre revisiones y reescrituras. “Si tuviera que salvar del fuego una sola de las que he escrito, salvaría esta”, aseguró en alguna ocasión.

En dicha obra, el protagonista (Santiago Zavala) se plantea de entrada: “¿En qué momento se jodió el Perú?” Tal interrogante nace del desconcierto y el pesimismo al intentar comprender la realidad del país sudamericano de ese año, a la cual juzga con criterios morales.

Guardando las proporciones, el contexto y la realidad misma, en Cancún también han tenido cabida reflexiones de esa magnitud. Desde hace algunos meses se suceden conversaciones en la catedral sobre un eje similar: ¿Qué pasa en la ciudad?

Muchos, como Zavala en el libro, se preguntan aquí: ¿En qué momento se jodió Cancún? Y no solamente en el recinto religioso, porque pláticas con un sentido parecido se desarrollan en mercados, plazas comerciales, instituciones de gobierno, estadios y otros espacios públicos concurridos. Lo mismo en lugares cerrados, seguramente.

Hoy, los representantes eclesiásticos, los líderes de opinión, los portavoces de sectores marginados o los dirigentes sindicales, han decidido entrar al debate, preocupados por los actos de grupos criminales que atentan contra la estabilidad política, el crecimiento económico y la paz social.

A las ejecuciones, las balaceras y las alertas diversas, el poder ha respondido con programas, estrategias preventivas, ferias itinerantes y un conjunto de políticas que articulan otros tantos esfuerzos. No son coyunturales ni efímeros, pero claramente aún son insuficientes. Aun así, los avances son innegables.

La pregunta “¿en qué momento se jodió…?” podría ser de percepción, ya que al contrastar los índices actuales con los de otros periodos, hay menos robos y asaltos, los dos delitos más frecuentes del fuero común. Lo mismo con la restricción de libertades, la persecución política, la corrupción, la discriminación o los prejuicios, que han disminuido paulatinamente.

Por ello sería más prudente y atinado cuestionar: ¿en serio se jodió Cancún? Servidores públicos, jefes policiales y ciudadanos organizados sostienen que no, rechazando conceptos como “acapulquización” u otros “exagerados”.

“La Catedral” de Vargas Llosa era, en realidad, un conocido bar. La catedral referida en el presente (donde surge esta reflexión con todo y título) es la construcción de la supermanzana 31, donde igualmente se da una mirada profunda a las maniobras políticas, la desidia de gobernantes y la impotencia de ciudadanos en tiempos de aparente crisis, tal como en el libro aludido.

Desorbitado

Eduardo Matos Moctezuma, acaso el arqueólogo más prolífico de México, visitó por primera vez el vestigio precolombino más importante de Playa del Carmen: los edificios mayas ubicados en Xaman Há, entre el fraccionamiento Playacar y la zona costera.

Ahí, el iniciador de la exploración del Templo Mayor de Tenochtitlán reflexionó en torno a la importancia de la adecuada conservación y la promoción de las joyas prehispánicas encontradas en el área urbana local, que suman 6.

Fue poca la difusión oficial a las visiones de un experto, quien pudo ofrecer conferencias magistrales en varios escenarios del estado, patrocinados por los gobiernos. No obstante, la delegada del INAH, así como la titular estatal de Educación y Cultura, viven en las nubes.

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