23 de Septiembre de 2018

Opinión

Cuando el tiempo pasa...

La costumbre a veces puede ser mala consejera. Cuando empezamos con una relación lo hacemos siempre enseñando lo mejor...

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La costumbre a veces puede ser mala consejera. Cuando empezamos con una relación lo hacemos siempre enseñando lo mejor que tenemos y también dejamos que nos apapachen, pues de la otra parte también estamos recibiendo lo mejor, lo más bonito digamos, y cuando pasa el tiempo en lugar de conservar esa actitud y al contrario irla puliendo y seguir dando lo mejor, caemos en un estado de confort llamado "costumbre", ya sabemos de la otra parte sus gustos, sus molestias, sus puntos fuertes y débiles, además se supone que existe un cariño que se va transformando en amor y que con el tiempo tendría que ir creciendo.

Ahí es cuando de repente se acaban los detalles, por supuesto que sin generalizar, dejamos de apreciar los detalles, si bien es cierto que no todos los días son buenos y quien está a nuestro lado también conocerá nuestro lado no tan grato, tal parece que volteamos y encontramos al culpable de nuestros males y es donde descargamos la furia.

Hemos dejado de disfrutar, la costumbre, el trabajo, las presiones, el tiempo, en lugar de que nos hagan valorar y relajarnos para poder disfrutar de nuestra vida nos ha vuelto esclavos de un vivir para trabajar, de un vivir para pagar, de un vivir para estar presionados, de un ¡sobrevivir sin disfrutar!

¿’Cuántas veces te han invitado a una cena un lunes y tu excusa para no ir es que al otro día tienes que trabajar?

Si alguien vive lejos de nosotros no lo visitamos porque nunca tenemos dinero, y además ¡tenemos que trabajar!, hemos dejado que el trabajo sea nuestra vida y no un instrumento que complemente a ella, ¡parece que no existimos y que somos esclavos de un mundo terrible que no nos suelta y nos mantiene asfixiados!

Eso hace que cuando pasa el tiempo nuestra relación ya no es tan importante, ya no hay detalles "no hay tiempo", ya no es posible que le dediquemos tantas horas y perdamos el tiempo en detalles, es ridículo, ¡eso lo dejamos para el tiempo que nos servía como anzuelo!

Por esa razón hemos llegado a tantas separaciones, a que nuestra propia familia se vuelva desechable, ¡para seguir viviendo en un mundo de costumbre y presión!

Eso no es la vida, nada es más importante para llevarse tus sueños, para seguir dando siempre lo mejor de ti, si disfrutamos de nuestra vida sin importar que te despeines, ¡que te arrugues de tanto reír!

Si te relajas y dejas que la vida no pase si no se quede en ti, ese día seguiremos sacando lo mejor que tenemos, porque la vida florece, sólo hay que cuidarla, disfrutarla y abonarla y la mejor manera es no dejar que el tiempo pase, si no que el tiempo se quede, déjate consentir y ¡apapáchate siempre!, para que cuando pase el tiempo y voltees a ver lo que ha pasado sigas sonriendo por lo que sigue pasando, ¡no pospongas tu felicidad!

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