22 de Septiembre de 2018

Opinión

Cultura en veremos

Cuando se habla de prioridades en materia de inversión, se coloca el tema de la seguridad pública en la cúspide...

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Cuando se habla de prioridades en materia de inversión, se coloca el tema de la seguridad pública en la cúspide, reduciendo todo a un asunto de policías, patrullas y armamento, mientras se descuida la cuestión cultural por considerarla elitista y nada funcional.

El Instituto Quintanarroense de la Cultura (IQC) asumió la categoría de Secretaría de Cultura por poco tiempo, pero este organismo ya había sido parasitado por una burocracia ajena a las necesidades del sector, habituada a consumir la mayor parte del limitado presupuesto.

En tales condiciones era insensata la preservación de tal Secretaría, absorbida finalmente por la Secretaría de Educación y Cultura (SEyC), sin que sus tareas atiendan lo más elemental, pese a las crecientes exigencias que no son detectadas a nivel burocrático.

La infraestructura cultural permanece, desaprovechada desde el sexenio de Mario Villanueva Madrid pero disponible para su rescate y aprovechamiento. Cuestión de que los contados burócratas de la cultura planteen un proyecto efectivo que eluda costos millonarios.

Gran parte de esta infraestructura fue instalada en el período del gobernador Miguel Borge Martín (1987-1993), como el Museo de la Cultura Maya (Chetumal) y la Casa Internacional del Escritor (Bacalar).

El Museo de la Cultura Maya se ha ido debilitando por la anemia, y enfrenta el riesgo de quedar convertido en un deplorable museo pueblerino, ya sin una propuesta a la altura de sus objetivos originales, delineados certeramente por su impulsor.

Algo similar ha ocurrido con la Casa Internacional del Escritor, tan deficientemente aprovechada y convertida en sede de eventos ahogados en el anonimato, de tal forma que le queda gigantesco el nombre y más bien se ajusta al de Casa Regional del Escritor.

El Centro Cultural de las Bellas Artes –donde estuvo la escuela socialista Belisario Domínguez, en pleno centro de Chetumal – es nido de burócratas que han ganado terreno con el paso de los años, hasta expulsar de sus instalaciones a la librería Educal, lanzada al más anónimo de los locales en el Museo de la Cultura Maya, luego de haber ocupado por varios un espacio amplio a la entrada de dicho Museo.

Un replanteamiento de la cuestión cultural es obligado, ya que este debe ser atendido por todo lo positivo que genera a manos llenas a nivel social. Cuestión de que los altos mandos de la Secretaría de Educación y Cultura (SEyC) comprendan la importancia de la cultura, una vez que sus prioridades dejen de girar en la órbita del magisterio y sus altisonantes exigencias de temporada.

En verdad vale la pena el intento, ya que la cultura es la más redituable de las inversiones y entrega enormes dividendos políticos.

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