24 de Septiembre de 2018

Opinión

De Almela a Dantés; plumas de Cancún

En 1980 tuve en mis manos uno de los primeros libros que se editaron de un autor radicado en Cancún: “Chacualeando”...

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En 1980 tuve en mis manos uno de los primeros libros que se editaron de un autor radicado en Cancún: “Chacualeando”, de Luis Almela (un periodista que se autonombraba “El pata´e Perro y que era la viva imagen del aventurero que llegó a nuestro paraíso caribeño en busca de ese algo que le hacía falta ¡Y se quedó!). Ese fue – creo- el punto de partida de una incipiente generación de escritores del patio que se atrevieron a publicar sus ensayos, novelas, poemas y vivencias, acrecentando con los años un breve y poco reconocido acervo editorial que por ahora se encuentra perdido en el limbo de la indiferencia gubernamental.

El también escritor y periodista Raúl Espinoza Gamboa (+) escribió acerca de “Chacualeando”: Este libro podría titularse "trances y percances de un mexicano deseoso de conocer su patria". El autor, experimentado periodista, relata con fino sentido de humor sus aventuras, no siempre gratas, en este maravilloso país llamado México. Luis Almela, periodista, observador, cronista de nuestro cotidiano acontecer, no tiene pelos en la lengua. Por eso su libro resulta divertido y profundo y constituye una obra que no sólo entretiene, sino que invita a la reflexión”…

Otros libros de Luis Almela fueron "Los Mayas y yo", "Lucubraciones" y "Cuentos, Chistes y Comentarios". Ese estilo jocoso y crítico de quien fuera fundador de Exculpac (Exploradores de las Culturas Prehispánicas, A. C.), siguió con otros autores cancunenses, entre ellos don Octavio del Castillo Mendoza (Calaveras Políticas) y Héctor García de León Alconedo, mejor conocido como “El Poeta Alconedo”, maestro de la sátira política, ambos finados. 

En ese estilo de “chacualear” (Chapotear, golpear en el agua o en el lodo con las manos o los pies; pero también en México “chismorrear”), Ismael Gómez Dantés nos deleitó recientemente con la primera edición de su libro “Diccionario para Cancunenses”. 

La versión original de Dantés nació como resultado de un concurso literario al que convocó el gobierno municipal en 1998. La obra actual comprende- a decir del propio autor- a uno de los pioneros más antiguos de nuestra ciudad, Gabuch, y “1001 cancunenses más que pusieron su granito de arena”. Abundan las descripciones breves, fieles pero chanceadas y salpicadas de ese original estilo suelto, descuidado, pero certero que nutre su columna “Jaranchac Político” (Jaranchac es un yucateísmo que significa mal hecho, hecho apresuradamente, revoltillo). Pero la ligereza al referirse a los personajes y cosas que nutren su Diccionario, no le resta importancia a su trabajo creativo: es una cápsula del tiempo que atrapó a lo más nombrado de una y dos generaciones entrelazadas por las pluma de quien ha hecho de la chacota una celebración periodística. (Chacota, bulla y alegría con que se celebra una cosa. Burla o chanza que se hace de una cosa o persona. Chacotear. Burlarse, chancearse, divertirse con bulla, voces y risa). A veces algunas definiciones – no siempre compartidas por el lector- son rigurosamente serias, con claros tintes retratistas, “simulando una expresión entre cubista e impresionista”, según el dicho del periodista Guillermo Vásquez Handall.       

La memoria histórica de Cancún en ocasiones se torna borrosa, a pesar de contar con recuerdos recientes, en el plano literario. Carlos Hurtado (fallecido en 2012) nos dejó su novela ‘Cancún Todo Incluido’, “una obra realista de intriga política muy actual que ofrece un mundo verosímil con personajes creíbles, casi identificables: Desde el inescrupuloso círculo empresarial de los hoteleros hasta los entretelones de la conjura política de alto nivel pasando por la corrupción de una lideresa de colonos, el fenómeno del desempleo y el arribismo de una madre de familia de clase media”. 

Más recientemente, un joven escritor se hizo presente con la novela de ficción “El Colapso del Tiempo”, Mauro Barea. La obra editada en España, narra la mitología maya aplicada a la época contemporánea cuyo escenario es Cancún y su gente, donde los personajes realizan un recorrido por la Península de Yucatán en busca de una verdad ancestral. 

Victor Sumohano Ballados, más conocido por su activismo social, publicó en 2014 una bien documentada novela histórica titulada “Corazón Maya”, cuyo argumento propuso para un guión cinematográfico en Los Ángeles.

Otros cancunenses que han destacado en el medio son Fernando Martí (Cancún, Fantasía de Banqueros); Jorge González Durán (La Rebelión de los Mayas, entre otros libros), Antonio Callejo Anzures (De Cancún a Almoloya, el Imperio roto de Villanueva), Francisco Verdayes Ortíz (Cancún, antes de Cancún, entre otros); Justo May Correa (Cia-pas; Quintana Roo, elecciones 2016 ¿La alternancia?, entre otros), Raúl Espinoza Gamboa (La Revolución Mexicana); Jesús Héctor Escamilla Mora (La Cruz Parlante).  Mi modesta aportación: el ensayo histórico “Los años del Exilio; Quintana Roo 1944-1959. 

Pero no son todos los que están ni están todos los que son. Una camada de poetas y poetisas han enriquecido el acervo literario de Cancún y quizá por la abundancia de su obra merezcan una bien documentada relatoría por quienes conocen y dominan ese ámbito de la literatura. 

Por lo pronto las instituciones de cultura en Cancún tienen el deber y la obligación de rescatar el preciado activo literario de una ciudad en ciernes que está en la búsqueda constante de su propia identidad colectiva. Tendrán al menos la idea? Que lo demuestren entonces con la acción… 

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