24 de Mayo de 2018

Opinión

De reptiles, océanos y otras cosas de prehistoria

Cuando tuve la experiencia de ver desovar una tortuga en los arenales de Quintana Roo, me sorprendió el hecho de que regularmente los seres humanos...

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Cuando tuve la experiencia de ver desovar una tortuga en los arenales de Quintana Roo, me sorprendió el hecho de que regularmente los seres humanos no nos hacemos pequeñas pausas en nuestra vida para observar a la naturaleza y los regalos que son inevitables en ciertas temporadas del año, en el que se cumplen ciclos de la fauna que habita uno de los universos más misteriosos y profundos: los océanos. Ahí, dicen las teorías científicas, inició la vida; ahí, en la inmensidad del mar, se habla un lenguaje único que poco a poco se ha buscado descifrar, pero no del todo se ha llegado a comprender.

Las especies que lo habitan poseen magia y toda la energía concentrada en los millones de litros de agua que lo componen, con nutrientes y minerales.

Como parte de la cultura ambiental que me he ido formando con el paso de los años, en mi búsqueda por encontrar investigaciones o proyectos relacionados con las tortugas, localicé en internet un tipo de guía educativa realizada por el personal de la Corporación Caribeña para la Conservación de Costa Rica, enfocada a la capacitación de guías turísticos en campos tortugueros, un valioso escrito que no sólo permite explorar el mundo de los quelonios, sino que paso a paso ayuda a fomentar el aprendizaje de las especies que tenemos en las costas, pero sobre todo porque en algún momento de nuestra vida tener contacto con esta especie, es una verdadera oportunidad de admirar a la fauna con la que compartimos el planeta.

Y no es que yo vaya a especializarme en el tema o piense ser bióloga marina, sino más bien considero que hay documentos importantes que circulan en línea, que pueden de alguna forma dar los elementos para apreciar lo complejo y simple que representa un desove de esta especie, más allá de lo que puede ser un espectáculo ambiental.

Otras de las virtudes de explorar a las tortugas, es que quienes habitamos en este paraíso debemos tomar en cuenta que arriban ocho especies cada año al litoral, y como consecuencia se desarrollan diversas campañas en pro de su conservación o proyectos como el de la Fundación de Parques y Museos de Cozumel, el programa integral de Conservación y Protección de Tortugas Marinas, de la Fundación Moon Palace, Flora, Fauna y Cultura de México, en su área ambiental dedicada también a la difusión de actividades ecológicas que cuiden a la especie, y que precisamente acaba de iniciar la campaña de concientización “Salva tu nido”, en colaboración con otras empresas. También las constantes iniciativas que ejecuta la dirección de Ecología del municipio de Benito Juárez, en las zonas costeras de Cancún, particularmente en la zona hotelera, por mencionar algunas.

 

Precisamente, una de las cosas más fascinantes que me llevó hablar del tema de las tortugas, es que son animales prehistóricos, pobladoras tan antiguas que forman parte de la historia de la humanidad, y que hoy en día tenemos el privilegio de que lleguen a los balnearios de nuestro destino, pues es aquí donde la brújula de sus rutas determina que tengan a sus crías, y dejarlas en libertad para que el mar haga lo propio y años más tarde algunas de ellas regresan para cumplir ese mismo rol.

Pero, ¿por qué son importantes las tortugas marinas?

De acuerdo con la investigación citada, hay factores determinantes. Como primer punto es que “al depositar sus huevos en la playa, las tortugas marinas transportan nutrientes vitales de los ecosistemas productivos marinos a las playas arenosas, que son hábitats con pocos nutrientes”. Los arenales que han existido hace siglos poseen la virtud de conformar grandes extensiones de “arena”, en la que sólo algunas especies, tanto de flora y fauna, logran aprovechar sus nutrientes para crecer, y como estás líneas lo explican, se necesitan de otras animales para enriquecerlos.

Las tortugas aportan, a través de sus huevos, un beneficio para el ecosistema, porque a través de los procesos de depredación y reciclaje de nutrientes, la energía de los huevos contribuye a sostener poblaciones de plantas y animales en hábitats terrestres, cerca a las playas de anidación.

Como segundo punto, una preocupación: “El declinamiento de las poblaciones de tortugas marinas tiene serias implicaciones para muchos animales marinos. En la costa de Florida y a través del Caribe, la reducción de tortugas verdes ha llevado a una pérdida de importantes áreas de pasto marino”, es decir, también estos quelonios cumplen con la complejidad de los ciclos y el proceso de sobrevivencia: al comerse a otros permiten que se regenere nueva vida.

El tercer punto es quizá uno de los más inquietantes, no por su acción sino porque los seres humanos debemos ocuparnos de conocer las especies con las que compartimos el mar y la tierra -no en el sentido de que lleguemos hacernos biólogos o estudiosos del tema, sino que al conocer con qué especies vivimos, entendamos y respetemos mejor sus espacios, tal es el caso que hoy en día las tortugas marinas se han convertido en una importante atracción turística.

Cada año, visitantes de todo el mundo pagan por vivir la experiencia de observación en campamentos de tortugas y algunos otros, de forma gratuita, dejan acceder a su programa de conservación, pudiendo vivir todo su proceso de desove y liberación.

Pero una de las dificultades que aquejan al mundo es la extinción. La falta de educación ambiental, las necesidades de alimento, la desaparición de arenales, la basura en los océanos, van consumiendo y limitando a la fauna a reproducirse.

De acuerdo con el estudio, las especies se van extinguiendo porque son una parte natural del proceso de evolución, pero desde mi punto de vista, hoy desaparecen por cambios abruptos ocasionados por los humanos; factores como la destrucción de sus hábitats ocasionan que en grandes proporciones las tortugas no logren sobrevivir, y se tienen que hacer trabajos extraordinarios de concientización ambiental e inversiones de desarrollo en campamentos tortugueros, para poder ayudar a integrarlas al océano.

La pérdida de especies marinas o de las que habitan en la tierra, se vuelve más vulnerable a las condiciones que se presentan en el planeta, provocadas por la especie humana. Se calcula que este reptil ha existido por más de cien millones de años y que viajan por muchas rutas a través del mar, sin embargo los seres humanos han ido descuidando y abusando de las playas, motivo por el cual las especies no llegan a cumplir sus ciclos naturales.

¿Cuál debe ser el compromiso? Independientemente que usted sea o no un profesional del medio ambiente, hay pequeñas acciones que logran contribuir en su cuidado; la primera de ellas, aprender, en la medida de los posible, desde la escuela, que el universo es compartido por todos los seres humanos y por todas las especies, tanto marinas como las que habitan en ecosistemas de tierra, por eso me parece formidable que hoy en día se incluyan programas o materias dedicadas a concientizar el valor de la ecología, tanto en escuelas públicas como privadas.

La segunda es que desde nuestros espacios de trabajo u hogar, emprendamos pequeñas acciones verdes que contribuyan a reducir el impacto al que todos los días exponemos al planeta, y finalmente, la acción personal de tener sentido común y respetar que no sólo son los humanos quienes habitamos este mundo, sino un sinnúmero de animales que merecen el mismo respeto de existir como nosotros.

Según el portal de Flora, Fauna y Cultura de México, los primeros esfuerzos en este destino para la conservación de la especie surgieron hace 26 años, en el Centro de Investigaciones de Quintana Roo. Al desaparecer éste y tras un breve paso por El Colegio de la Frontera Sur,  el “Programa de Protección de Tortugas Marinas en el Litoral Central de Quintana Roo” fue rescatado por Xcaret, que lo operó de 1996 al 2002. Y precisamente, en el 2002, esa importante empresa transfirió la operación de los Campamentos Tortugueros a Flora, Fauna y Cultura de México, A.C., generando los programas de marcado por autoinjerto, iniciación, rehabilitación y educación ambiental;  todos los que  conforman actualmente. Junto con el trabajo en campamentos tortugueros, el Programa de Conservación de Tortugas Marinas en la Riviera Maya.

Benito Juárez es un municipio joven que atrae a millones de turistas cada año y el compromiso que debemos permear a cada visitante es el de disfrutar de las playas con  responsabilidad ambiental, pues es el hogar de especies como las tortugas, y que no se trata de vivir siempre en el futuro, sino de vivir el presente conscientes de que en la medida que protejamos la vida del planeta, aseguramos la conservación de nuestra especie.

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