18 de Octubre de 2018

Opinión

Decepción en el municipio

La percepción generalizada en el municipio capitalino de Othón P. Blanco es de un desencanto...

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La percepción generalizada en el municipio capitalino de Othón P. Blanco es de un desencanto y condena por el desempeño infame de un puñado de funcionarios, comenzando por el ex alcalde Carlos Mario Villanueva Tenorio, quien no estuvo a la altura del desafío y quedó fuera de combate a las primeras de cambio, pese al vigor natural del apellido chetumaleño más respetado en la región.

Indigna que un puñado de sus colaboradores esté sentado en el banquillo de los acusados, por actos de corrupción y omisión que son inaceptables, pero que difícilmente llevarán a la cárcel a los delincuentes que con toda seguridad seguirán durmiendo como ángeles.

La irresponsabilidad de ese grupo de malos servidores públicos contribuyó a empeorar las condiciones de un Ayuntamiento que siempre ha sido gobernado por el PRI, cuyo exceso de confianza es alimentado por la presencia intrascendente de una oposición que cuenta con figuras muy limitadas, o que regularmente pueden ser controladas por el alcalde en turno.

Pero el mayor riesgo para el PRI es representado por una ciudadanía que puede emerger para condicionar o incluso negar su respaldo habitual en las próximas elecciones locales. 

De hecho, la irritación predomina en los chetumaleños que han sido despedidos, aunque muchos de ellos eran aviadores o tenían funciones simbólicas, percibiendo sueldos jugosos.

El alcalde Eduardo Espinosa Abuxapqui llegó al Ayuntamiento en las circunstancias más complicadas en toda su historia, pero el tamaño del desafío puede colocarlo en los cuernos de la luna, en caso de que logre su objetivo y enderece el timón, rescatando a la embarcación de aguas turbulentas.

A todo esto, los regidores panistas tienen la mayor de las responsabilidades por el hecho de constituir el segundo bloque más numeroso, después del priísta. Y corresponde al chetumaleño José Francisco Hadad Estéfano tomar la batuta para orientar el esfuerzo de sus compañeros.

Recordemos que el PAN en la anterior administración llegó a nadar en las aguas nauseabundas de la complicidad, ya que su regidor Juan Carlos Pallares Bueno estrechó vínculos de amistad y contubernio con Carlos Mario Villanueva.

Ese antecedente lo debe tomar en cuenta el bloque de regidores panistas, quienes bajo el liderazgo de Hadad Estéfano pueden tener un desempeño efectivo en defensa de los intereses de la comunidad.

Pero si el PAN decepciona, no habrá más opción en materia de representación política, ya que el regidor perredista Federico Hernández Amador sigue perdido en el espacio, sin tener la menor idea de sus funciones tan vitales.

Pero el PRD, como gran parte de los partidos ajenos al PRI, se siente muy cómodo como oposición de adorno, tan prescindible para la sociedad.

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