15 de Noviembre de 2018

Opinión

Delincuentes públicos

Serafín Montufar Bailón, ex oficial mayor del Ayuntamiento; José Polanco Bueno, ex tesorero; y el ex presidente municipal de Othón P. Blanco, Andrés Ruiz Morcillo, conspiraron desde las entrañas del H. Cabildo para asaltar las arcas públicas en contubernio con la Contraloría, que sirvió para maquillar el “robo”.

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Serafín Montufar Bailón, ex oficial mayor del Ayuntamiento; José Polanco Bueno, ex tesorero; y el ex presidente municipal de Othón P. Blanco, Andrés Ruiz Morcillo, conspiraron desde las entrañas del H. Cabildo para asaltar las arcas públicas en contubernio con la Contraloría, que sirvió para maquillar el “robo”.

Los métodos de asalto

Para eso, los citados funcionarios utilizaron tres planes: A).- Comisiones ilegales normales de 10% sobre materiales, tales como cañerías de alcantarillado, palas para niveladores, luminarias, postes, cable del tendido eléctrico, pintura y todos los insumos que se utilizaron en esa administración.

B).- Las comisiones que cobraron las aplicaron, además, en contratos de alquiler y compra de equipos pesados de construcción o de mantenimiento.

C).- Para que estas maquinaciones funcionaran a la perfección, los canales de corrupción descendieron desde la cima. Es decir, desde la cabeza de las organizaciones (tanto de las empresas privadas como de las entidades públicas).

Los contratos amañados para beneficiar a los empresarios que financiaron la entonces campaña de Andrés Florentino Ruiz Morcillo –ex titular de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado– están en todos los archivos de esta fraudulenta administración del sur de Quintana Roo. La alteración de las compras fue evidente. Por citar tan sólo un ejemplo, el alambre de púas que se otorgó en ese trienio a los campesinos en apoyos al campo fue de menor calidad, pero se facturó como el mejor del mercado mexicano.

Un trabajo de investigación expone este descarado asalto de las arcas públicas, para  incrementar las cuentas privadas de estos tres funcionarios que dirigieron el Ayuntamiento capitalino de Othón P. Blanco de 2008 a 2011.

El contrato 5205901, contraído con la empresa Distribuidora de Herramientas del Caribe S.A. de C.V, expone que el Ayuntamiento adquirió a 787.70 pesos el rollo de alambre de 360 metros.

Este mismo artículo, cotizado en diferentes ferreterías, en ese entonces tenía un costo de 560 pesos. Es decir, 227 pesos menos. Las podadoras de césped que se adquirieron para el  departamento de Servicios Generales fueron facturadas por Serafín Montufar Bailón, entonces oficial mayor del Ayuntamiento; José Polanco Bueno, quien fungió como tesorero municipal, y el otrora presidente municipal de Othón P. Blanco, Andrés Ruíz Morcillo, muy por encima de su costo real.

Cabe precisar que José Polanco Bueno fue titular de Hacienda en la recta final del gobierno de Mario Ernesto Villanueva Madrid, y estuvo en esa posición cuando el ex gobernador caído en desgracia puso tierra de por medio, eludiendo el asedio encarnizado de la PGR.

El enorme beneficio que otorgó Andrés Ruiz Morcillo a los empresarios que financiaron su campaña, y a quienes devolvió lo prestado con creces, salta a fin de cuentas a la vista. Un ejemplo claro es la compra de pintura para el Palacio Municipal, en donde, según el contrato marcado con el numero 52059001, se benefició a la empresa Distribuidora Sherwin del sur S.A. de DE C.V., pagando 434 cubetas a razón de mil 382 pesos cada una. Esa pintura, con la misma calidad, tenía un costo “real” de 700 pesos la cubeta. Casi el 50 por ciento menos que lo contratado; aun cuando el giro primordial de esta empresa es la venta de pinturas, también se le ha beneficiado con la adjudicación de la construcción de bardas perimetrales, como la contratada en ese período para la unidad deportiva del Instituto Tecnológico de Chetumal (Itch), por la que se pagó 754 mil 770.57 pesos.

El tráfico de influencias y las licitaciones amañadas dejaran importantes dividendos para los tres trinqueteros. Los órganos de control del manejo de los recursos públicos pasaron por alto las ladronerías, convirtiéndose finalmente en cómplices.

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