13 de Diciembre de 2018

Opinión

Depósitos de fe

Creo que si el teatro no sirve para salvarnos, al menos puede servir para recordarle a la justicia que no todos olvidamos.

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“Se perderán los hombres, se perderán los dioses…epidemias y pestes vienen con espantoso caminar y una sustituye a la otra, gemirán las almas de los muertos en los socavones de piedra de los itzáes”.- Profecías Mayas 2012.

Hace 4 años leí una noticia que sacudió los medios locales: “Recién nacido asesinado por sus abuelos. El h’men les dijo que era el diablo y debían matarlo”. Los asesinos no fueron a la cárcel; la madre del bebé era menor de edad, el h’men era un anciano y los abuelos también.

Esta noticia quedó grabada en mi memoria, me perturbó tanto que acabé haciendo una obra “Después del eclipse”. La historia transcurre en Mérida, Yucatán, un grupo de pobladores están pendientes de las señales del fin del mundo que marca el calendario maya. Asustados, siguen la lectura de los katunes y ante la inminencia del desastre, acuden a consultar con el h’men, éste les dirá qué deben hacer para salvar el mundo.

Me pregunto, ¿en qué creemos? ¿Hasta qué punto creemos y por qué? Si “dios” manda, ¿somos capaces de matar a nuestra propia sangre?  Me cuesta aceptar que actos tan impunes sigan pasando en el mundo, en mi tierra, en mi casa.

Creo que si el teatro no sirve para salvarnos, al menos puede servir para recordarle a la justicia que no todos olvidamos, y a los dioses -si aún están ahí y pueden mandarnos la lluvia- que esperamos una tormenta que sacuda a los impunes, una lluvia limpia que lave todas las heridas y nos ayude con su rúbrica caída a llorar un poco a los muertos que nunca fueron abrazados por la justicia. 

Con las actuaciones de Andrea Herrera, Raúl Niño, Laura Zubieta, Oswaldo Ferrer, Anaii Cisneros  y Jair Zapata, en esta obra de teatro regional, intento explorar universos más oscuros, y por ellos un poco crueles para todos los que estamos en escena, que curiosamente, hemos vivido crímenes como éstos y también queremos respuestas.

Esta no es una obra cómica, ni recurre a los clásicos personajes bufones del teatro regional, es una denuncia escénica, sólo para adultos ya que incluye desnudos, y tendrá una única función el 20 de enero a las 20:30 horas, en la Casa de la Cultura del Mayab. Lo que no dice el hombre, lo canta el teatro. Agradezco a la Secretaría de Cultura, al Dr. Raúl Vela, su apoyo para realizar esta obra, resultado de mi primer año como miembro del sistema nacional de creadores de arte del FONCA.

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