17 de Diciembre de 2017

Opinión

Despropósitos políticos

Las autoridades panistas insisten en el comportamiento de denunciar por sistema, sin aportar pruebas y menos acudir a las instancias legales correspondientes, a quienes consideran sus contrincantes.

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Parece que nada resulta suficiente para que las autoridades panistas puedan lograr sus propósitos de empobrecer la política, en todas sus manifestaciones, actividades y organizaciones, de manera que los ciudadanos nos veamos precisados a concluir que  es una cosa sucia y que todos los políticos están motivados por objetivos  de lucro o, en el mejor de los casos, intereses facciosos.

No les bastó la gran cantidad de improperios y ofensas que se emitieron profusamente en la campaña electoral en detrimento del debate político serio y responsable, ni que hayan sustituido la visión de futuro por un enfoque maniqueo y de linchamiento exprés a quienes no comulgan con sus puntos de vista.

Vamos, no les satisface ni la victoria, pues una vez en el poder, antes que suplir sus deficiencias sobre la exposición de sus programas; en lugar de plantear sus  enfoques y objetivos principales, insisten en el comportamiento de denunciar por sistema, sin aportar pruebas y menos acudir a las instancias legales correspondientes, a quienes consideran sus contrincantes, tal vez para  encubrir su falta de capacidad para establecer frente a la sociedad cuáles son sus compromisos o, mejor aún, con el objeto de disponer de mayor rango de discrecionalidad en sus decisiones o para congraciarse con algún  interés mediático  afín a ellos.

Lo peor es que sus denuncias no estén sustentadas por investigaciones serias, sino que estén “sostenidas” por presunciones y sospechas carentes de información precisa, guiadas no por el afán de justicia, sino de buscar el desprestigio del rival con fines publicitarios.


Se trata en todo caso de complacer a su fanaticada, al sector radicalizado de su grupo que antepone la venganza a cualquier intento de servir a la sociedad y que prefiere la división a la armonía social que puede florecer en un ambiente de colaboración y respeto.

Es por ello que no es motivo de sorpresa la actitud del alcalde Renán Barrera que, contradiciendo sus declaraciones de cooperación y entendimiento con el Gobierno del Estado; después de imágenes de
cortesía en actos públicos con el Ejecutivo local, muestra debilidad ante los promotores de la beligerancia, al pretender usar el procedimiento administrativo de entrega-recepción como instrumento de juicio sumario y que, fuera del límite legal, llame a comparecer a funcionarios de la pasada administración con el objeto de inquirirles sobre asuntos ajenos a este procedimiento.

Peor aún si lo hace a sabiendas. 

Seamos claros, no se quiere un pacto de impunidad, lo que exigimos es que si se detectan irregularidades, se haga una investigación completa y si encuentran elementos sólidos se demande ante las autoridades. Después pueden usarlo mediáticamente. Pero falta a la ética y a la lógica actuando a la inversa.

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