16 de Octubre de 2018

Opinión

Diálogo interior

La paz con uno mismo produce una autoafirmación serena para no ser importunados por “voces” interiores discordantes e impacientes.

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Si no podemos llevarnos bien con nosotros mismos, mucho menos lo lograremos con los demás.- Tích Nhát Hanh,  maestro zen   

Existe una gran diferencia entre el aislamiento y la soledad. El aislamiento es cerrarse a los demás por miedo a sentirse invadido; en cambio, la soledad es retirarse momentáneamente para tener un encuentro íntimo con uno mismo. Por raro que parezca, la soledad es indispensable para mejorar la calidad en las relaciones humanas, ya que favorece la armonización de nuestro ser.

La paz con uno mismo produce una autoafirmación serena para no ser importunados por “voces” interiores discordantes e impacientes. El sentimiento de plenitud y paz que experimentamos en la soledad nos hace más susceptibles para ser amables y tolerantes  con los demás, gozando de equilibrio, de ecuanimidad, en la convivencia humana. 

En la soledad, se encuentra la autoafirmación que es  reconocer y exteriorizar buena parte de nuestro mundo interior: imágenes, percepciones, diálogo íntimo, sentimientos, pensamientos, creencias, necesidades y valores. Al compartir se utilizan comportamientos verbales y no verbales: palabras, entonaciones, posturas, gestos, etc. La autoafirmación es comunicación.

Al afirmarnos nos conocemos mejor, pues las reacciones de los demás nos dan mensajes, muchas veces silenciosos, indicándonos si somos o no respetuosos y asertivos en nuestro trato.
Estar atentos al tratar con las personas nos capacita para vivir  en armonía evitando conflictos en las interrelaciones.  

En la soledad, se puede pensar, reflexionar y encontrar opciones inteligentes. Pensar nos hace humanos. Vivir de arrebatos es vivir sin pensar y es muy fácil reaccionar según las emociones del momento. 
Desafortunadamente si no pensamos, más tarde diremos: “no pensé” “creí que…” que son excusas que NO excusan ciertas situaciones que ya no tienen remedio. 

La soledad nos ayuda a poner en orden nuestras ideas e impresiones; nos daremos cuenta de qué es lo esencial, qué es importante y lo que no lo es. Veremos con lucidez lo que queremos hacer de nuestra vida y en qué forma, y nos daremos cuenta cuál es nuestra razón de vivir. ¡Veremos con amplitud, ordenaremos con verdad y decidiremos con mayor seguridad! 

En la soledad se encuentra la luz que alumbra nuestro caminar por la vida con menos tropiezos. 

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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