18 de Septiembre de 2018

Opinión

El discurso de Eraclio (y 2)

Con el cuento, como corresponde, del sapo y el caracol, refirió su injusta salida del PRD: un sapo sin abrigo pidió al caracol hospedarse en su casa, para luego inflarse y arrojarlo a la lluvia y el lodo.

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Una de las partes más significativas de la intervención de Eraclio Zepeda al recibir la medalla Belisario Domínguez fue el repaso de su vida y proyecto políticos. Partió de su militancia, con un reconocimiento de identidad que hace muchos años dejó de escucharse en el Congreso.

“Los comunistas hemos actuado en la política nacional, en épocas de persecución, cárceles y asesinatos, y en períodos de vida legal”. En su momento, esa militancia lo llevó a la batalla de Playa Girón: “Tomé las armas en defensa de la autonomía cubana por convicción”.

Sobre el socialismo que buscaba precisó: “Sesenta años de historia nos enseñaron que el socialismo debía ser democrático, porque un socialismo no democrático se parece demasiado al fascismo”. “Viví en la República Popular China y en la Unión Soviética, y visité otros países socialistas. Esa experiencia me sirvió para saber qué deseaba ayudar a construir en mi país y qué no deseaba”.

Habló de la fusión del Partido Socialista Unificado de México, al que el PCM dio paso en 1981, y el Partido Mexicano de los Trabajadores, así como de la decisión del nuevo partido, en relación con la elección presidencial de 1988, de “participar con un candidato salido de una elección abierta a los simpatizantes. Entre los candidatos figuramos el ingeniero Heberto Castillo y yo.

El ingeniero salió vencedor”.

Y reseñó: “Algo insólito sucedió entonces: del Partido Revolucionario Institucional surgió la candidatura independiente de Cuauhtémoc Cárdenas, [a ésta] se sumó nuestro recién nacido PSUM. El resultado lo conocemos todos: el gobierno no aceptó el escrutiño. [...] Nace en esta circunstancia el Partido de la Revolución Democrática, al que el PMS brindó su registro”.

Con el cuento, como corresponde, del sapo y el caracol, refirió su injusta salida del PRD: un sapo sin abrigo pidió al caracol hospedarse en su casa, para luego inflarse y arrojarlo a la lluvia y el lodo.

En cuanto al futuro, el proyecto de país del que Laco hizo trazos en su discurso, hay ciudadanos que luchan contra la corrupción, una opinión popular activa y partidos con debidas diferencias entre ellos. En ese contexto, concluyó diciendo:

“Hace varios años que no hago vida partidista, pero en la izquierda están mis convicciones y mis viejos y nuevos compañeros de afanes”.

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