22 de Septiembre de 2018

Opinión

Los divorcios y la ciencia

Desde una perspectiva científica, aquí expongo cinco razones esgrimidas por expertos para explicar sus causas; entre ellas el desorden afectivo.

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En la última semana, me he enterado de serias diferencias dentro de la vida matrimonial de gente a la que estimo y aprecio mucho.

Múltiples vaivenes laborales, inestabilidad económica, innumerables horas de trabajo, que llevan en conjunto a la falta de convivencia familiar, están fracturando muchos de los sólidos pilares de nuestra sociedad yucateca.

Con base en lo anterior me permito comentar a ustedes, desde una perspectiva científica, cinco razones esgrimidas por expertos para explicar sus causas; son libres de aportar más.

Según Frolick, existen numerosas teorías, de las cuales extraigo algunas que podrán dar luz para entender este cabalgante fenómeno social. 

1.- Desorden afectivo. Cuando es motivado  por la incapacidad de las partes para olvidar algunos aspectos irresueltos del pasado. 

2.- El llamado del Príncipe Azul. Según el poeta W.H. Auden, la gente se divorcia cuando descubre que se han casado con un ser humano común  y no con un ser mitológico. 

3 – Re-ingeniería biológica de la mujer. El investigador T.D. Kemper sostiene que el aumento de la testosterona (T) en las mujeres puede ser responsable de muchos divorcios y ello es relevante porque esa hormona estimula el comportamiento sexual activo-agresivo. Cada día, más mujeres se convierten en directoras de empresas, percibiendo el varón lo anterior como amenaza, ya que se encuentran ante la disyuntiva de someterse o tratar de dominar. En conclusión, ninguna de las partes quiere someterse a ser “la esposa” en términos tradicionales. 

4.- Incompatibilidad estructural. De acuerdo con John Money, experto investigador sexual de la Universidad John Hopkins, nada menos que el 80% de las parejas están básicamente disconformes con el otro, dado que son estructural y emocionalmente incompatibles. El real compromiso entre los cónyuges es imposible. Cada persona tiene un exclusivo “set” de necesidades sexuales, emocionales y de hábitos y esas necesidades, simplemente, no pueden cambiar. 

5.- La Culpa. Se refiere a la teoría según la cual uno de los cónyuges, o ambos, han sido culpables de la separación. 
Hay quienes, frente al primer escollo, el primer síntoma de aburrimiento o la primera falta, deciden terminar con el matrimonio.

Pero de la manera de verlo de cada uno va a desprenderse también su voluntad de luchar para que un matrimonio perdure, o para colaborar a fin de que finalice de la mejor manera.

Se aceptan sugerencias y experiencias, que seguramente podrán salvar  más de un débil eslabón de nuestra sociedad.

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