21 de Enero de 2018

Opinión

Doctor y supercomisionado

Se explica que llamemos “supercomisionado” a Mondragón, ya que su ámbito de competencia abarca todo el país y en diversas áreas.

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Como se preveía, el doctor Manuel Mondragón y Kalb juró a principios de semana como Comisionado Nacional de Seguridad, lo cual, como dice el lugar común, equivale a sacarse la rifa del tigre.

Y no es que este médico cirujano y contralmirante retirado de la Marina sea un temerario, sino que, a sus 78 años -cuando los generales y almirantes ya disfrutan de sus pensiones y toman café con sus contemporáneos- tiene el ideal de cambiar la imagen de las policías del país y, más aún: que la ciudadanía recobre la tranquilidad.

Es incuestionable que Mondragón dio un golpe de timón en la policía de la capital del país y con ello revirtió los altísimos índices de inseguridad, pero no es lo mismo estar al mando de un acorazado que de un portaviones.

El mismo doctor lo sabe, pues tiene a su cargo la Policía Federal, a la que prometió hacer eficiente y confiable; optimizar la Plataforma México para que sirva a todos los cuerpos policiales; la no menos importante labor de Inteligencia; el sistema penitenciario federal (dice que están por entregarle seis cárceles y que harán falta al menos 10 más). Además debe conformar la Gendarmería.

Con esas responsabilidades, se explica el que lo llamemos “supercomisionado”, ya que su ámbito de competencia abarca todo el país y en diversas áreas, casi casi del nivel de un secretario de Defensa o Marina, con quienes tomará decisiones en conjunto.

Incluso ya tiene un mapa de los “foquitos rojos” donde han surgido los grupos de autodefensa o policías comunitarias, y ha identificado las causas y a quienes están detrás de ellos.

Mondragón dijo algo que llamó nuestra atención: les leyó la cartilla a los mandos de la Policía Federal, ya investiga corrupción en altas esferas, incluso de Aduanas, pero enseguida atajó: no a su antecesor Genaro García Luna.

No, no la tiene fácil el doctor, ojalá los gobernadores y presidentes municipales se sumen a este esfuerzo por erradicar el crimen y la violencia del país. Hay que darle un voto de confianza al supercomisionado.

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