24 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Dónde estoy y a dónde voy?

Esta semana me abordó una persona y me preguntó si me podía hacer una consulta relacionada con la pensión que va a recibir.

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Esta semana me abordó una persona y me preguntó si me podía hacer una consulta relacionada con la pensión que va a recibir.

La escuché con atención, luego le pregunté si podía ahora yo hacerle otras preguntas, a lo que amablemente accedió.

Lo primero que le pregunté fue ¿cómo le gustaría que fuera su vida cuando se pensione? 
Su respuesta fue inmediata -sin pensar diría yo-, y me dijo: “Muy bien”.

Le pedí me describiera qué era para él vivir muy bien, a lo cual me respondió: “Bueno, pues me gustaría no tener problemas, vivir muy contento, sin tener que trabajar, estar feliz con mi familia y con salud, tener dinero y viajar si se puede”.

Luego le pregunté si lo que va a recibir de pensión le alcanzará para vivir tal y como me lo había descrito.

Reflexionó unos segundos, jaló aire, respiró profundo y me expresó: “Mmm…, la verdad es que no sé cuánto voy a recibir de pensión, pero a mí me gustaría vivir como se lo he dicho”.

Muy bien -le dije-, y le pregunté ¿a qué edad se va a pensionar?

“Mmm… bueno -me respondió-, pues entre más pronto mejor; es más -agregó- si pudiera pensionarme ya, lo haría; pero con eso de que se tiene uno que esperar a cumplir la edad, pues para cuando llegue a los sesenta años”.

Por último -le inquirí-, ¿sabe usted cuáles son las condiciones de retiro a los sesenta años de edad, y además las implicaciones que tiene pensionarse a esa edad?

Me contestó: “La verdad no lo sé…, tampoco sé que haya implicaciones al pensionarme a los sesenta años”.

La plática se prolongó un poco más y la conclusión que podemos obtener de ella es que muchas personas no conocen a detalle sus derechos, ni las implicaciones y requisitos para pensionarse; cuándo y cómo hacerlo.

Muchos trabajadores tienen por fuente de información la obtenida de sus propios compañeros, la del buen amigo, la del generoso compadre.

Algunos más es posible que tengan información un poco más acertada, recibida de algún ejecutivo de afore, quien a su vez es el cuñado o sobrino; así y como expresa la propia Biblia: “Cuando un ciego se pone a guiar y conducir a otro ciego, ambos caen en el mismo agujero”.

En muchos aspectos de la vida, pero en especial en materia de pensiones, es de gran importancia para la clase trabajadora conocer a detalle las condiciones que le aplicarán al llegar la edad de su retiro; entre otras, saber si sus datos y registros son los correctos, y los requisitos que aplicarán a su régimen de pensión y otros detalles.

De no saber con certeza a dónde queremos llegar, quizás al final del trayecto estaremos en un lugar a donde nunca deseábamos haber llegado y desandar el camino no será posible ya, pues para entonces el inexorable transcurrir del tiempo no nos lo permitirá.

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