14 de Diciembre de 2017

Opinión

Donde hay poca justicia....

Las cosas en Palacio Municipal no han cambiado mucho. Se fueron ya decenas de aviadores de la tercera línea de recomendación...

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Las cosas en Palacio Municipal no han cambiado mucho. Se fueron ya decenas de aviadores de la tercera línea de recomendación, los de la segunda luchan por seguir cobrando, pero los que están bien afianzados son esposas, tíos, sobrinos y compadres del primer círculo de colaboradores del presidente municipal, Carlos Mario Villanueva Tenorio. Se han ido, sí, gran parte de las personas que significaban un enorme desembolso mensual para el Municipio de Othón P. Blanco.
 
La instrucción fue que cada director de área determinara al personal que seguiría laborando conforme a su perfil y eficiencia, y los funcionarios municipales simplificaron la mecánica y únicamente se quedaron con los compadres, los cuates y las secretarias de buen ver o las amigables. Los demás, a la calle. Esto incluyó a una secretaria que tenía varios meses de embarazo, casi los mismos en los que no recibió su salario completo; los mismos que le descontaron por un seguro de vida que el Ayuntamiento no pagaba a la empresa aseguradora, otro tanto de telefonía que nunca disfrutó y, para rematar, ni siquiera le tocaron compensaciones. 
 
Hubo quien reparó en el asunto y, con el poder suficiente para reinstalarla en su puesto, corrigió una de las muchas infamias, abusos e injusticias que se habrán cometido en el Ayuntamiento de Othón P. Blanco durante los últimos meses. Usted ya sabe, a río revuelto, ganancia de aviadores… y también de simuladores.
 
Me encantaría que alguna o alguno de nuestros regidores reconociera abiertamente que no han dejado de cobrar sus 15 mil ó 20 mil pesos quincenalmente y completitos, mientras que muchos trabajadores hacen verdaderos prodigios de administración con mil 500 pesos en el mismo lapso. 
 
Los directores y subdirectores de área están en las mismas, con pequeñas aportaciones  esporádicas, en espera del pago de las compensaciones que probablemente sean retroactivas, pero rasuradas sin compasión.
 
Estas medidas, aunque no han sido aplicadas con el mismo rasero para todos, fueron necesarias.  Correcto. Que el fin de año dejarán de laborar varias decenas de empleados municipales y a muchos tendrán que liquidarlos, ya se dijo más de lo necesario. 
 
Lo que indigna, enchila y encanija es que el Ayuntamiento, quienes lo componen, alcalde, síndico y regidores, hayan sido tan displicentes frente a la serie de anomalías que se  presentaron desde el inicio de la administración, tan notorios como públicos, y que hayan esperado hasta zozobrar, para entonces tomar decisiones como las que ya conocemos. Los othonenses estamos vendidos por 15 años, los recursos propios apenas si alcanzarán para compromisos adicionales contraídos por anteriores administraciones.

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