22 de Septiembre de 2018

Opinión

Dos candidatos, ante el paciente

Como si los minutos fuesen siglos, el ciudadano capitalino cuenta con impaciencia los días que faltan para que se efectúe el ansiado relevo en el ayuntamiento de Othón P. Blanco...

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Como si los minutos fuesen siglos, el ciudadano capitalino cuenta con impaciencia los días que faltan para que se efectúe el ansiado relevo en el ayuntamiento de Othón P. Blanco, cuyas funciones son prácticamente inexistentes, predominando las relacionadas con las peripecias que hacen sus altos mandos para hacer frente a una demanda de pago, por decir algo.

Bajo anestesia general, el ayuntamiento es un gran ausente ante los reclamos que mantienen su inercia sin esperar respuesta positiva, tanto en zonas urbanas como en comunidades descuidadas como nunca.

Por momentos se tiene la impresión de que en Bacalar las cosas marchan mucho mejor, bajo la conducción de una autoridad que no pasó la aduana de las urnas: el ex contralor Francisco Flota Medrano.

Si en Michoacán se amaga con la medicina de la desaparición de poderes, en el municipio capitalino ya sabemos de eso, ya que se esfumó la autoridad y dejó un palacio en la somnolencia, concentrado en el pago de cuentas pero sin energías o disposición para hacer la limpieza en una simple manzana.

En este escenario del sálvese quien pueda hacen sus campañas los candidatos a esa posición municipal, cuyas dolencias ahuyentan al mismo James Bond, habituado a derrotar al maloso más devastador.

Eduardo Espinosa Abuxapqui (PRI) quiere posicionarse como el candidato que conoce las entrañas del monstruo, con resultados que fortalecieron su popularidad, hasta dejarlo en condiciones de ocupar la Secretaría de Gobierno en los primeros días de la gestión de Félix González Canto, tan pronto culminó su añorado período.

Abuxapqui se vende solo, y por ello está destinado a remolcar al menos a una candidata a diputada. Cuestión de comprobar si el ex alcalde puede lograr tal proeza. José Hadad Estéfano (PAN) quiere ubicarse como un retador en toda forma, llevado en hombros por la autoridad municipal –contra la voluntad de tal autoridad, claro está– y capitalizando su popularidad en Chetumal. En contra tiene la deserción perredista, que le restará algunos puntos porcentuales, sobre todo en comunidades.

Hadad es otro apellido de peso, y con los contados recursos disponibles se ha lanzado a fondo en busca de poder y gloria, estilo Indiana Jones.

Pero está solo en esta empresa, obligado a lanzar toda la carne al asador. Abuxapqui y Hadad llevan la batuta en esta batalla por la alcaldía capitalina, donde se cerró la cortina desde hace mucho tiempo, y que será ocupada por el futuro alcalde una vez que supere un proceso competido.

Y entonces el triunfador comprenderá que el verdadero desafío apenas empieza, cuando aparte telarañas para iniciar una faena compleja  que no tendrá muchos momentos felices en una primera etapa, como ocurrió tras el paso del huracán Janet.

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