22 de Septiembre de 2018

Opinión

Dos por una

El legado de las sucesivas administraciones municipales se ha transformado en un pesado lastre que hasta el momento persisten en seguir cargando en perjuicio de la ciudad y sus habitantes.

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Próximos a cerrar el ciclo del 2015 parece oportuno, como en las ancestrales comunidades agrícolas desde el origen de los tiempos, recurrir al balance sobre lo acontecido, sobre la dimensión de la cosecha así como de los obstáculos que tuvimos que sortear para obtenerla, y para tomar la previsiones y encarar con mayores posibilidades de éxito el próximo ciclo: 2016

Y en ese sentido destaca el gobierno de la ciudad de Mérida que, seguramente, previó que sus recursos para 2016 sufrirían una merma considerable debido a la solución del pleito que le entabló la empresa ABC & Leasing por haber roto de manera unilateral el contrato de arrendamiento de las lámparas del alumbrado público, habiéndolas sustituido por otras.

Vila, el sucesor de Barrera, dándoselas de previsor y con el objetivo de obtener mayores recursos para pagar la deuda, tuvo la brillante idea de subir la tasa del impuesto predial  para que fuéramos los habitantes de la ciudad quienes pagáramos por la decisión tomada por el berrinchudo alcalde que, urgido de otorgarle beneficios a quienes costearon su campaña, se aventuró a descolgar los faroles para colocar los de sus proveedores,  al doble del precio, con el peregrino argumento de que salen más caras al mayoreo. Bien por los gobernantes meridanos, que en eso de cubrirle las espaldas de sus precursores no tienen parangón.

Otro de los problemas en los que la autoridad municipal no quiere meter las manos es el congestionamiento vehicular, problema que, si bien antes se circunscribía a las horas pico, ahora se padece a todas horas en la parte norte de Mérida, donde los semáforos, más que facilitar, obstaculizan la circulación. Y es que quienes dirigen el Ayuntamiento saben que hay una solución técnica que consiste en construir un paso a desnivel donde se intersectan las más importantes avenidas de nuestra ciudad. Sin embargo, están políticamente descalificados para llevarlos al cabo, ya que insisten en mantener la cerrazón que demostraron cuando la administración del otro partido construyó el primer paso a desnivel en la Prolongación de Montejo. Incluso Barrera prometió durante su campaña rellenar el paso vehicular.

Está claro que el legado de las sucesivas administraciones municipales se ha transformado en un pesado lastre que hasta el momento persisten en seguir cargando en perjuicio de la ciudad y sus habitantes.

Pero, para cerrar el año con una buena dosis de optimismo, hay que considerar que en 2016 se podrán ver cristalizados los esfuerzos de promoción, que ha realizado el Gobierno del Estado para  atraer inversiones productivas a nuestra entidad, como la ya iniciada por el Grupo Bachoco y, más recientemente, por el Grupo Modelo que, dada su magnitud, contribuirá de manera importante a la creación de numerosos y bien remunerados empleos. Seguramente el año que viene fraguarán otros proyectos, a los que el gobernador  obsequia seguimiento personal, de gran impacto económico, sobre todo en la rama industrial.

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