20 de Noviembre de 2018

Opinión

Drogas y libertad

La pornografía y hasta la prostitución deben regularse. Prohibirlas no es sólo inútil sino que es una acción del gobierno que invade el derecho de los adultos a prácticas privadas.

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No fumo tabaco porque no me gusta, de adolescente lo probé y me mareó. Aun así, jamás aceptaría prohibición del gobierno a fumar donde nadie más inhale mi humo. Reconozco el derecho del gobierno a regular la venta y prohibirla a menores, a prohibir el humo en espacios cerrados porque eso afecta a terceros no fumadores: les basta respirar. Pero es lo mismo con las drogas: el argumento para despenalizar su empleo no es que se abatirá la violencia, producto de la prohibición, ni si ha bajado o no el consumo en donde se han legalizado.

El argumento que muchos planteamos como esencial es un rechazo a la intervención del gobierno en la vida privada de los adultos cuando no dañan a terceros. La función de la Secretaría de Salud es avisar, como en los paquetes de cigarrillos, los riesgos, y atender a quien desee abandonar un hábito.

Fox se tropezó con su lengua, una vez más, y ahora se quedó corto: en Estados Unidos no se debate el uso medicinal de la marihuana “contra el cáncer y para friegas de chipotes”, dijo sumando tonterías, sino el uso recreativo, eufemismo para decir que la use quien le plazca. Así nos dejan en una postura que el presidente Peña Nieto debería razonar: no puede encarcelar campesinos por sembrar aquí lo que en EU los haría ricos dentro de la ley.

La marihuana no cura el cáncer, lo que hace es reducir la náusea posterior a la quimioterapia. También es útil cuando medicamentos contra el VIH, causa del sida, producen náusea, con el agravante de que los vómitos inciden en la pérdida de peso.

Pero el debate ya no está en ese aspecto, indudable. Sino en el empleo por placer. Como se fuma un cigarrillo o se bebe una copa de vino, una cerveza. El vino tinto posee cualidades médicas, reduce el colesterol. Pero lo bebemos por gusto.

La pornografía y hasta la prostitución deben regularse. Prohibirlas no es sólo inútil, ni es esto el argumento para no prohibir, sino que es una acción del gobierno que invade el derecho de los adultos a prácticas privadas. Cada quien puede vender su cuerpo si gusta y hay quien pague. Y meterle dentro lo que quiera. Las prácticas sexuales son de variación infinita. En países musulmanes se castiga con la muerte la relación sexual con un animal macho, pero no con una hembra. Se aduce el Corán. En países laicos, ¿cuál es el fundamento para prohibir algo que se fuma, se aspira o se inyecta, cuando no daña a otros?

Y muy bien si la primera dama repite vestidos… ¿o no? 

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