20 de Septiembre de 2018

Opinión

Educación sexual integral, arma de dos filos

Mucho revuelo ha causado a nivel nacional lo de incluir la educación sexual desde temprana edad en el plano educativo...

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Mucho revuelo ha causado a nivel nacional lo de incluir la educación sexual desde temprana edad en el plano educativo. Padres de familia han expresado su inconformidad con los contenidos de educación sexual en los libros de texto obligatorios, porque los consideran inadecuados.  Son libros como el de Ciencias Naturales y Formación Cívica y Ética de Pre escolar, y de tercero a sexto de primaria los que se pretenden sean entregados a los menores. 

He visto algunos por internet y hay cosas que preocupan y que deberían revisarse, pero en general creo que no están tan mal como nos habían alertado en las redes sociales. Hay información suficiente, científica y respetuosa, sobre las diferencias sexuales, y algo de formación ética, aunque en algunos puntos está incompleta y creo que peligrosa. A los padres nos corresponde orientar, corregir  y sobre todo ser responsables con nuestros hijos. 

La educación es una profesión, se estudia para educar. Si los padres educaran no se necesitarían colegios, universidades, y sí, la sexualidad también se educa, para no crecer con prejuicios. 

Cuando una persona cree que leer un libro o ver una hoja sobre sexualidad puede determinar la orientación sexual de un niño, evidencia el analfabetismo sobre el tema. Es por ello que hoy muchos pensamos que una sociedad que no está preparada para educar en el respeto por la diferencia y en los derechos de todos, lo que incluye a las minorías, no está preparada para vivir en paz. 

Grupos conservadores señalan que la educación sexual integral usualmente es disfrazada con nombres inocuos como: educación en derechos humanos, no discriminación, educación en igualdad de género o educación en salud sexual y reproductiva. En la actualidad, el tema de la educación sexual en los libros de nivel preescolar se aborda con ilustraciones de las partes del cuerpo y la mención a los derechos de las niñas y niños. 

En los libros de cuarto, quinto y sexto años de primaria se informa sobre los aparatos sexuales reproductivos, y también en los de sexto de primaria y los de secundaria, se incluye información sobre anticoncepción.  El Papa Francisco dijo “El Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de una positiva y prudente educación sexual que llegue a los niños y adolescentes conforme avanza su edad y teniendo en cuenta el progreso de la psicología, la pedagogía y la didáctica. Deberíamos preguntarnos si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío”.

Hoy más que nunca se debe mantener la lucha por promover la educación sexual desde la primera infancia. Con expertos, con un lenguaje adecuado a la edad de los estudiantes, para enfrentar los prejuicios, los imaginarios errados, la confusión. Especialistas señalan que la propuesta curricular del sistema educativo en México debe apegarse a las “Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad”, recomendadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). 

De acuerdo con la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (Amssac), la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (Femess) y la Red Nacional Democracia y Sexualidad (Demysex), ofrecer una educación sexual integral a las niñas y adolescentes en México ayudaría a reducir los índices de embarazos en menores de 16 años. Actualmente, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cada año se presentan 400 mil recién nacidos de madres de entre 15 y 19 años, así como 9 mil 933 de niñas de entre 10 y 14 años. La transmisión por VIH y Sida en la población de 12 a 29 años representa 42% de los casos acumulados hasta 2012, de acuerdo con el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida (Censida). 

Estamos viviendo una época asediada de sexo, con una información desbordada. Hoy, los jóvenes pueden acceder tempranamente a las fuentes mediáticas que les suministran toda la información que su curiosidad demande: hay revistas de sexo, la TV ofrece canales dedicados al sexo, internet dispone de servicios similares, todo lo cual sacia la curiosidad, pero no educa. 

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