15 de Octubre de 2018

Opinión

Educación vial y la jungla de asfalto

Parece una pesadilla; el hecho es que al aumentar el tráfico en un espacio vial estrecho aumentan la tensión y la frustración.

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Circulando por la Av. José Díaz Bolio de la Col. México de pronto me rebasa por la derecha un coche deportivo a 100 km por hora, en la glorieta de la Virgen (cruce con la 20) tengo que frenar pues otro coche a mi derecha al entrar a la rotonda invade mi carril y su guiador hasta me hace un gesto agresivo; de regreso sobre la 20 en el alto de la 17 una patrulla invade el espacio del peatón, mientras un desesperado se pega al claxon para que le despejen el carril de la derecha pues quiere dar vuelta sobre la 17; mientras tanto, cuatro motociclistas repartidores de comida se atraviesan por entre los coches y dos de ellos se pasan el rojo; de pronto el conductor del lujoso vehículo que va delante de mí baja su vidrio y tira su colilla a la calle; horas después, al llegar por la 20 al Circuito Colonias para dar vuelta a la derecha vamos avanzando aprovechando la vuelta continua y al llegar yo al cruce un peatón va cruzando y me detengo y el que viene detrás me choca por alcance y me gritonea que tiene prisa, que porqué me detuve. 

Este es un simple retrato de lo que ocurre en la jungla de asfalto de nuestra ciudad, gracias al creciente número de automóviles y a la falta de educación vial de quienes conducen todo tipo de vehículos. 

Parece una pesadilla; el hecho es que al aumentar el tráfico en un espacio vial estrecho aumentan la tensión y la frustración, tanto del que está manejando un vehículo, en el que no se puede mover, como él quisiera, como del que no lo tiene y tampoco se puede mover de una manera segura, en un espacio vial rico en humo y con una gran generación de calor. 

En este panorama, los niños y los ancianos necesariamente dependen de alguien que los transporte; es por ello que los sitios más conflictivos son las escuelas a la hora de entrada; lo cierto es que conforme aumenta el número de vehículos disminuyen los espacios seguros para caminar y usar la bicicleta es jugarse la vida permanentemente.

Si contáramos con un sistema de transporte público de calidad, el automóvil serviría para eventuales paseos o atender emergencias y podríamos salir a caminar y usar la bicicleta con seguridad; creo que estamos a tiempo de resolver esta crisis y estos conflictos viales entre todos, sociedad y gobierno.

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