25 de Septiembre de 2018

Opinión

Ejemplar esperanza para cimentar los derechos humanos en Yucatán

Los Derechos Humanos han evolucionado dando origen a otros derechos que poco a poco la humanidad acepta como la vía para llegar al consenso entre los seres pensantes.

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El avance de la humanidad hacia una mejor integración de las comunidades que habitan un país y la inserción de ese país en el contexto de la convivencia pacífica entre los pueblos del orbe, tiene como base el respeto pleno a los Derechos Humanos.

Esas prerrogativas están basadas, sin lugar a dudas en los principios de igualdad, libertad y solidaridad surgidos de la revolución francesa y encriptados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

A partir de los tres principios mencionados, los Derechos Humanos han evolucionado dando origen a otros derechos que poco a poco la humanidad acepta como la vía para llegar al consenso y a la pacífica convivencia entre los seres pensantes. La evolución de los tres principios nos ha llevado hasta tres generaciones de Derechos Humanos, a los que se ha dado en llamar: Derechos de Primera Generación, cuya exigibilidad se inició en el Siglo XVI e incluyen el derecho a la libre expresión, a la vida, a la integridad física, a no ser detenido sin un motivo legal, etc.

Asimismo nacen los derechos civiles y políticos, en donde se pretende garantizar la vida libre y sin cortapisas en la sociedad del país de que se trate, a participar en el gobierno del mismo, a ser juzgado con imparcialidad etc.

La siguiente generación de Derechos Humanos contempla los derechos económicos, sociales y culturales, tales como el derecho al empleo y al salario justo, a la vivienda, a la salud, a la educación y a la cultura. Esta generación de Derechos Humanos encierra toda una historia de lucha, principalmente obreras. Conllevan a la igualdad entre los seres humanos.

Llegamos así a la tercera generación de las prerrogativas humanas, que nos señalan la convivencia pacífica y la solidaridad entre las naciones, así como a vivir en un ambiente sano, evitando la contaminación de los recursos naturales. Un rotundo no a los conflictos bélicos, aunque como sabemos algunas naciones se empecinan en resolver sus diferencias por medio del uso de las armas, la violencia pues.

Ni duda nos cabe que los Derechos Humanos seguirán evolucionando de acuerdo con los avances que la humanidad tenga hacia un mundo mejor, más justo, con el respeto irrestricto hacia la persona que tenemos enfrente, es decir el principio de la otredad, que no significa más que nosotros pensemos en los demás y éstos piensen en nosotros como la otra persona, para respetar los derechos propios y de los “otros”.

Todo lo dicho nos lleva a ponderar con nuevas y prometedoras esperanzas la actitud que han demostrado las dos principales fuerzas políticas que ejercen el mando público, en nuestro Estado y su ciudad capital, me refiero concretamente a los gobiernos que encabezan Rolando Zapata
Bello y Renán Barrera Concha, quienes sin ocultar sus credos políticos, están demostrando que lo primero es el servicio hacia quienes los llevaron al poder y esto es concretamente a las y los ciudadanos que votaron por ellos.

La prensa diaria, escrita o electrónica nos ha traído la información del esfuerzo conjunto, de cooperación entre ambas partes para servir a la ciudadanía, atendiendo sus demandas, las necesidades más apremiantes, uniendo esfuerzos, ora con apoyo económico o moral, para que cada quien trabaje de la mejor manera en beneficio de los demás.

Nos mandan el claro mensaje de que el fin último de sus gobiernos es servir adecuadamente a sus gobernados. Y mucho de ese servicio se logra sin guerras ni actitudes de mala fe.

Mi deseo es que ese esfuerzo se mantenga y todos sigamos la misma vía para resolver nuestras diferencias mediante el diálogo, el trabajo fecundo y creador y la liza en la que seguiremos avanzando para perfeccionar los Derechos Humanos, sea el ave que cruza el pantano sin manchar su plumaje.

Enhorabuena por el camino elegido por nuestros gobernantes para consolidarse como auténticos servidores públicos, y un exhorto a la ciudadanía para seguir por la ruta participativa y fecunda, vigilando que nuestra senda ciudadana esté limpia y consolidada con el respeto pleno hacia los demás, con marcha firme, segura hacia un mejor nivel de vida y de derechos ciudadanos.

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