11 de Diciembre de 2017

Opinión

El abuelo, Nicolás Huchim Chi, guardián de Uxmal

Podría decir que la arqueología la llevo en la sangre por mi abuelo, pero mi amor por esta profesión es más profundo: lo llevo en lo huesos.

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Desde 1992, he retomado las labores de investigación, conservación y puesta en valor de la zona arqueológica de Uxmal y la Ruta Puuc, también ha sido un esfuerzo cotidiano que cada una de estas zona arqueológicas esté limpia para que el visitante tenga una estancia agradable. 

En algunos casos, es complicado debido a la pérdida de conciencia sobre el valor de nuestro trabajo y de que la remuneración que percibimos se la debemos a la sociedad. 

Pero esos momentos no gratos se diluyen con la alegría y el orgullo que siento cuando descubro el papel que desempeñaron mi abuelo, como encargado de la zona arqueológica de Uxmal, y sus tres compañeros a quienes, años después, tuve la oportunidad de conocer.

Consultando los archivos del INAH en la ciudad de México, hallé un documento fechado el 30 de septiembre de 1946 y firmado por el jefe de la Oficina, Arq. José Erosa Peniche, enviado al director de Monumentos Prehispánicos del Instituto Nacional de Antropología, C. Enrique Juan Palacios.

En ese documento se reporta: “Pasé visita de inspección a la zona arqueológica de Uxmal, Yuc., que está a cargo del Guardián “G” C. Nicolás Huchim Chi y donde prestan sus servicios los Guardianes “F” C. Liberato Lavadores Castillo y “G” C. Audomaro Ay Chan y Patricio Salazar Castillo.

La zona en lo general está bien atendida, guardando buen estado de limpieza  de los edificios Norte y poniente  del Cuadrángulo de las Monjas.

Están también limpios La Casa de los Pájaros, La Casa del Adivino y el frente norte del Gobernador”.

Mi abuelo también se desempeñó como encargado en Uxmal, Kabah, Sayil y Labná, aún recuerdo las vacaciones extraordinarias que incluían la caminata hasta llegar a Labná, pues, en ese entonces, no existía la carretera de la ruta Puuc.

Espero que estas líneas lleguen también a los parientes de los custodios que se mencionan y que continúen con el buen ejemplo de los abuelos y los padres para reafirmar el papel de verdaderos guardianes del patrimonio, ya que de ello depende un mejor servicio a la sociedad y garantizar la conservación de nuestro patrimonio.

Espero que estas líneas también les lleguen como una fuente de inspiración para continuar con ese ejemplo, y replicar ese orgullo de trabajar en esta institución.

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