23 de Octubre de 2018

Opinión

El balde de agua fría

Nada mueve más a las redes sociales que un desafío sin sentido con una pizca de altruismo, y esta temporada tenemos el reto #icechallengebucket...

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Nada mueve más a las redes sociales que un desafío sin sentido con una pizca de altruismo, y esta temporada tenemos el reto #IceBucketChallenge, ejemplo no sólo de que una moda se convierte en tendencia, y esta, en un motivo de burla; también sobre la evolución de la mente colectiva que mueve a las redes sociales, y el tiempo de vida de un “trend topic”.

Este reto, lanzado como campaña viral en pro de las víctimas del mal de Lou Gehrig o Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), tuvo su mejor momento de aceptación cuando personajes de fama internacional como Bill Gates, Mark Zuckerberg y Reed Hastings –de Netflix- iniciaron los retos para recaudar fondos. La sensación fue meteórica en internet: los usuarios aplaudieron y respondieron con actitud positiva, mientras fue una moda singular y con protagonistas reconocidos por su seriedad y posición en el mundo “web”.

La red social mantuvo el encanto de la novedad y convirtió al reto del balde de agua en una tendencia, repetida ahora por personajes de la farándula. Los retos se diversificaron, agregando al altruismo la curiosidad por saber si los artistas favoritos de las redes sociales cumplían o no con el “cubetazo” y también, sobre cuál sería el escenario para ello. Para esta etapa, la red mostraba ya cierto hartazgo con la idea y comenzaron las críticas, aunque sin caer en las comparaciones, como ya ocurre.

De la moda, a una tendencia, y de esta práctica, sólo queda el camino del hartazgo para este trend topic. En el caso mexicano, los reclamos mayores para #IceBucketChallenge llegaron con la aparición en los retos de los actores y cantantes nacionales, y su inminente “caída” hacia el público en general. Ahora, acompañan al “hashtag” los señalamientos sobre “lo inútil” que es echarse un balde de agua fría; los reclamos sobre el empleo del líquido, tomando en cuenta la escasez en otras regiones; la acusación de “farol” y “naco” por seguir “una moda”, y por último -ejemplo de cómo las ideas cambian en internet-, la duda sobre si quienes se dieron y dan el cubetazo realmente donan a la causa contra la ELA.

Obviamente, esto no se queda sin respuesta por parte de quienes defienden el reto, argumentando que la idea fue crear conciencia sobre el mal del que muchos, poco o nada sabían antes de los baldes de agua fría. También, la comedia se presenta con las parodias y videos en YouTube de personas comunes que intentaron el reto y no lo lograron.

Poco tiempo le queda al #IceBucketChallenge antes de que su euforia literalmente se evapore, regresando a la Esclerosis Lateral Amiotrófica a los oscuros rincones de las redes sociales, pues aunque sus apologistas sean muchos, una tendencia en internet no genera cambios verdaderos cuando permite que el chiste le gane el protagonismo al altruismo que dijo defender en sus orígenes.

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