11 de Diciembre de 2018

Opinión

El bullying vial

Me parece que en Mérida tradicionalmente conducimos velozmente, pero con respeto.

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Al bochornoso asunto del acoso sexual (bullying) tan criticable y el abuso físico  entre compañeros en las escuelas, novedad que parece haber sido descubierta hace poco sin tomar en cuenta que siempre ha existido, se suma uno más en la ciudad de Mérida.

Al transitar por el Periférico y las avenidas se hace frecuente que el guiador del vehículo que viene justo detrás, con falta de entendimiento y, eso sí, mucha prisa, arrime su auto al nuestro sin respetar la distancia, aviente el cambio de luces, acelere ostensiblemente y hasta llegue a tocar el claxon haciendo evidente, cuando uno lo observa por el retrovisor, su enojo y desesperación, sólo  porque lleva prisa, ¡su prisa de él!

Me parece que en Mérida tradicionalmente conducimos velozmente, pero con respeto. Ahora que se concentran los autos y la carga vehicular aumenta, vemos, por desgracia, incrementarse el número de cretinos que acosan al conductor de adelante porque van tarde y no tuvieron a bien considerar el tiempo que ahora se invierte en trasladarse, especialmente en horas pico; tiempo y previsión que ahora se antojan indispensables.

Ante el arrebato del irresponsable queda la opción de hacer caso omiso a su impertinencia y seguir en el carril a la velocidad señalada o hacerse a un lado. Se abre un compás de lucha civil entre el acosador y el ciudadano en sus cabales. Opino que lo correcto será la primera opción y dejar bien claro al intrépido inconsciente que pretende arrollarnos que busque otro camino y que salga con antelación.

Ante el imparable aumento del parque vehicular se antoja oportuno proponer el cabildeo con nuestros representantes populares para que sean nuestra voz en la cámara de diputados local y propongan la iniciativa para detener a los acosadores y de paso pedir al Legislativo que emita leyes a la SSP para que se incluya un capítulo de “malas costumbres” en el reglamento de tránsito y pueda ser denunciada tal conducta anómala. Será muy saludable observar que se abre una causa común entre autoridades y ciudadanos en este sentido.

Por lo pronto, que quede claro a los conductores de imponentes camionetas, autos compactos y deportivos, europeos y gringos y todo aquel que desee emular al ahora famoso Checo: no pienso hacerme a un lado para darte gusto, bájale a tus humos y mejor opta por otro carril para rebasar. Vaya biem.

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