25 de Septiembre de 2018

Opinión

El Castillo de Kukulcán en Chichén

"El primer edificio que vimos, y desde cualquier punto de vista el objeto más grande y más llamativo”.

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En la obra del explorador John Lloyd Stephens, Incidents of Travel in Yucatan, hace la primera descripción minuciosa señalando: “A quinientos pies de distancia, al sureste [del juego de pelota], se yergue el Castillo…el primer edificio que vimos, y desde cualquier punto de vista el objeto más grande y más llamativo”.

Esta estructura conocida como el Castillo de Kukulcán, por  las gigantescas cabezas de sierpes emplumadas ubicadas al arranque de las escalinatas que conducen al acceso principal de la estructura, a su vez flanqueada por dos columnas en forma de serpientes emplumadas y clasificada en el mapa de Karl Ruppert como la estructura 2D537.

Este monumento se halla ubicado al centro del complejo arquitectónico comprendido dentro de una enorme plataforma o terraza conocida en la actualidad como la Gran Nivelación de Chichén Itzá.

El Castillo de Chichén Itzá tiene una planta cuadrangular, con 91 escalinatas ubicadas en los cuatro puntos cardinales, cuya entrada principal se encuentra orientada hacia el Norte. Este edificio mide 55.50 m por lado, 30 m de altura. La subestructura del Castillo fue hallada por José Erosa Peniche en 1931. 

Esta subestructura mide 33 m en cada lado por 17 m de altura. En el interior del templo superior se encontró una escultura que hoy conocemos como Chacmol, en una segunda habitación  también se descubrió un trono en forma de jaguar de color rojo con incrustaciones de jade. 

Las intervenciones de conservación en el Castillo se iniciaron en 1913, a partir de los reportes de Juan Martínez Hernández, durante sus visitas al sitio reporta una grieta en la fachada oeste del Castillo, y una abertura que  se produjo en ese mismo tiempo.

Hacia 1921 la escalinata oeste del Castillo fue restaurada por el sub-inspector Santiago Bolio, también inicia los trabajos de consolidación en el costado oeste del Castillo.

Posteriormente, en 1926, bajo la dirección de Eduardo Martínez Cantón, se hicieron trabajos de restauración del Castillo en las fachadas norte, sur y este, entre las cuales se destaca que se comenzó a restaurar la bóveda este del templo superior del Castillo y se desmontaron las serpientes de la fachada norte para su posterior consolidación.

En octubre, Martínez Cantón reportó sus avances señalando que se comenzó a restaurar la fachada del templo superior y se apuntaló la bóveda este con un armazón de madera, también se señala que se desmontaron y marcaron las piedras de la bóveda como una forma de registro y se terminó de explorar y restaurar la fachada del templo superior del Castillo.

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