18 de Noviembre de 2018

Opinión

'El Chapo', Kate y Sean

Posiblemente “El Chapo” fue traicionado por envidiosos competidores o, de verdad, se confió tanto que ignoró las advertencias de sus más cercanos colaboradores.

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Ahora sí que la noticia superó todas las expectativas en el país y hasta casi el mundo entero. El viernes pasado, en un hotelucho, casucha o la buardilla que sea, elementos de la Marina y Armada de México detuvieron, después de un breve enfrentamiento a plomazos, a Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado en el orbe terrestre y, chance, hasta en Marte que, después de muchos años de estudios, ya no está tan lejos como se pensaba.

La apañada ocurrió en Los Mochis, Sinaloa, precisamente la mera tierra del narco que, la neta de las netas, se vio muy “apentontado” para dejarse agarrar de los tanates, en un sucio cuarto, con unos fotos de la modelo brasileña Alessandra Ambrosio semi-boluda colgando de las paredes y vistiendo una camisa esport cochambrosa toda dada en la torre. ¿Dónde quedó el glamour, “Don Chapo”?

Si bien la detención de Guzmán Loera constituye un éxito para el Gobierno de Enrique Peña Nieto, tan depreciado en fechas recientes porque, simplemente, la economía anda de la fregada, a pesar de lo que juren y perjuren sus achichincles más cercanos con eso de que la inflación es la más reducida en los últimos 30 años. Quizá, pero los más de 50 millones de pobres y miserables que habitan México no saben con qué se come eso de la “inflación baja”; lo que ellos jaman (o tragan) son las sobras que nadie más quiere. Tampoco les importa, aunque al final también sí les impacta, si el peso cae drásticamente frente al amo y señor dólar y en las mismas circunstancias valen queso si el barril del petróleo mexicano ya nada más cuesta 27 dolarucos y si el yuang, la moneda china, está dando más altibajos que algún buen samaritano cobijándose con su morrita en días de frío o heladez, al final hay algo que no cuadra.

Después de este breviario cultural-económico-financiero, se retoma el tema de la captura de “El Chapo” a manos de los ‘marines’ mexicanos. En efecto, algo no cuadra, al menos para la mente sospechosista de este humilde escribidor. Hay decenas de hipótesis: que si el narco fue agarrado como vil “penitente”; que se confió; que si iba a filmar una película sobre su vida; que si la actriz mexicana, Kate del Castillo, y el histrión gringo, Sean Penn, lo entrevistaron –en exclusiva- en algún sitio de Sinaloa, allá por octubre de 2015; que si pretendió huir a través de las alcantarillas; que si acordó con el Gobierno su entrega; que se puso a llorar para que no lo extraditen a los Estados Unidos. En fin. Numerosos comentarios, pero, un poco de sentido común. ¿El narcotraficante más poderoso del mundo, equiparado en su momento al legendario colombiano Pablo Escobar Gaviria, fue detenido en circunstancias medio mafufas, cuando –por un decir- el sujeto se encontraba refugiado en un muladar?

Claro que si recordamos cómo acabó Pablo Escobar: sólo, abandonado, sin dinero y con una chan pistolita casi de mixtos y, al final, muerto a balazos, pues la gente comentará que algo similar le sucedió al capo mexicano en su tercera captura, con dos previas reapañadas (incluyendo esta última). Aún así, algo truculento sucedió. Posiblemente “El Chapo” fue traicionado por envidiosos competidores o, de verdad, se confió tanto que ignoró las advertencias de sus más cercanos colaboradores. Pero si vamos al plano oficial más estricto, ni hablar: la administración de Peña Nieto se apuntó un “10” con el agarrón de este polémico, cruel y pintoresco personaje como “El Chapo”. Un tanque de oxígeno para el alicaído Gobierno de extracción priísta; al menos, el honor mancillado ya fue vengado (aunque, en el plano social, millones de personas no sean beneficiarias de las supuestas bondades de las acciones del presidente Enrique Peña; bueno, chance y algunas estén contentas con sus flamantes televisores digitales a pesar de no contar con antenas. Otro negociazo del que, con seguridad, nos enteraremos antes de que finalice el presente sexenio).

Y, aunque parezca fastidioso, hay algo que en la detención de “Don Chapo” no encaja. Con supuesto tanto poder, muchas influencias, cientos de armas, centenas de personas rodeándolo y todas las demás precauciones habidas y por haber, caer en una forma por demás boba, pues, la neta, está cabresto. Al menos, para la historia queda su audaz escape del penal del Altiplano hace menos de seis meses. Ahora, siempre recluido en el mismo sitio mientras lo mandan a la “gaver” hacia los Estados Unidos, sólo le darán una hora al día para que el sol lo caliente un rato. La pregunta obligada es: ¿cómo será su próximo escape? Mientras tanto, por ahora, “misión cumplida”, como dijo Don Peña Nieto.

Amiguitas y amiguitos, ya saben: sugerencias para que sepamos cómo ‘ingados’ le hicieron Kate y Sean para hacerla de periodistas chafas y entrevistar, en exclusiva, a “El Chapo”, y que los investiguen, enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

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