20 de Julio de 2018

Opinión

El consumismo: una trampa

Es vital darnos cuenta de lo que es indispensable, lo que es necesario y lo que es superfluo, para administrar mejor los ingresos.

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Hemos construido un sistema que nos persuade a  gastar el dinero que no tenemos en   cosas que no necesitamos, para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan.- Emile H. Gauvreay, periodista    

La publicidad en  televisión, prensa, radio, internet, folletos, volantes, etc., etc. incita a comprar artículos y productos que aseguran una buena salud, comodidad, menos esfuerzo, estatus, belleza, admiración para ser la envidia de los demás, etc. y convencernos de la “necesidad” de adquirir esos productos inigualables, en esa “oportunidad única” y a un precio que es “un verdadero regalo”. 

Ante este señuelo muchas personas se dejan manejar fácilmente y compran sin necesitar diferentes artículos y muchas veces, no teniendo la capacidad económica para hacerlo, contraen deudas vía tarjetas de crédito, etc., que después les acarrean preocupaciones y disgustos. La verdad es que el factor económico juega un papel  muy importante y por eso se debe poner atención en este aspecto. 

Es vital darnos cuenta de lo que es indispensable, lo que es necesario y lo que es superfluo, para administrar mejor los ingresos. Platicarlo en familia y como padres enseñar a los hijos el valor del dinero y de los bienes materiales. Cuando se habla del “consumismo” es necesario hablar de dinero.

Éste es un medio, sólo un medio, para alcanzar fines importantes, por ejemplo: 
• Atender adecuadamente nuestras necesidades vitales. 
• Poder realizar planes e ideales que ayuden a nuestro desarrollo integral 
• Tener cierta seguridad en el futuro (ahorro).

El dinero tiene como función ayudarnos a conseguir una mejor forma de vivir y tratarlo de modo que no nos esclavice, administrándolo con cuidado e inteligencia, evitando gastarlo en cosas que no necesitamos, como comprar sólo para aparentar, ejemplo: hacer regalos costosos para “quedar bien”, el celular más sofisticado o el coche más lujoso.  

Las preguntas claves son: ¿me dejo manejar por las apariencias?, ¿permito que la publicidad me maneje? Vale la pena pensar antes de gastar en lo que nos puede desequilibrar económicamente, sacrificando las necesidades personales o de la familia.

Compremos lo que se necesite y cuando se necesite. Recuerde que hay que tener disciplina, control y mantener nuestro poder de decisión para hacer uso inteligente del dinero y así vivir con tranquilidad y sin apuros

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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