15 de Agosto de 2018

Opinión

El cuento del Tea Party y el alacrán

En los últimos días hemos sido testigos de la confrontación política que mantiene conmocionado a nuestro vecino del norte.

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Por cuestiones de cercanía y sobre todo de tamaño, no cabe duda que todo lo que sucede en el vecino país del norte resulta siempre  de  una gran influencia para el destino del nuestro y no es casual el reiterado dicho de que cuando la economía de Estados Unidos muestra los primeros síntomas de debilidad hay que estar preparados para afrontar las consecuencias que, en la economía  nacional, siempre son peores.

Sus efectos van generalmente ligados al envío de las remesas de nuestros paisanos que viven en Norteamérica a sus familias de aquí y, de manera estructural, al intercambio comercial que depende de las oscilaciones  que sufre la demanda de nuestros productos,  que este año se ha reducido al grado de tener al México de hoy con muy bajo crecimiento.

En los últimos días hemos sido testigos de la confrontación política que mantiene conmocionado a nuestro vecino del norte, ante la amenaza de la fracción radical de los republicanos, ligados al Tea Party, de utilizar argucias legaloides para no autorizar el proyecto presupuestal que le permitiría al gobierno de Obama afrontar sus compromisos sociales, financieros y económicos, así como asumir el servicio de su deuda.

Y lo que para nosotros resulta claro es que descarrilar al gobierno de Obama no tiene más propósito que el electoral, sin importar que la batalla política pueda arrastrar a la economía del continente y del mundo a una crisis comparable con los efectos de una bomba atómica.

A todo esto que para nosotros tendrá sin duda consecuencias aún más graves, hay que agregar la estrategia espejo que parecen seguir el PAN y el PRD para impedir que se aprueben las reformas hacendaria y energética, con el objeto de evitar que el gobierno de Peña Nieto pueda realizar las transformaciones que reclama nuestra economía, para volver a crecer al ritmo que necesitamos.

Cada uno de ellos escogió una trinchera: el PRD la energética, oponiéndose a reformar la Constitución, y el PAN la hacendaria, con el propósito de reducir el margen de maniobra económica de la federación. 

En los próximos días veremos si, como el Tea Party, pueden lograr su objetivo de dejar las cosas como están sin importar el severo daño que le infligen a la sociedad toda, al poner obstáculos tremendos para su recuperación y retrasar indefinidamente el camino de su crecimiento, pues asumen que para poder aspirar al poder le debe ir mal a quien gobierne.

Sin caer en cuenta que con esa actitud terminan por equiparase  al escorpión de la triste fábula que a mitad del río, incumpliendo su promesa, le inyectó a la ranita su mortal veneno, lo que los condenó a ambos a morir.

Sería una pena pues en tal caso nos va a ir mal a todos los ciudadanos y no sólo a los políticos.

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