23 de Septiembre de 2018

Opinión

“El grito de Jesús”

La muerte de Jesús fue más que una muerte. Fueron muchas muertes reunidas en una sola.

Compartir en Facebook “El grito de Jesús”Compartir en Twiiter “El grito de Jesús”

“¡Perdónalos Padre porque no saben lo que hacen!” fue el grito que Jesús dio en la cruz momentos antes de morir. Ese grito sigue retumbando en los oídos de toda la humanidad a pesar de haber pasado más de dos mil años.

El grito de Jesús debió de ser algo impresionante, porque lo recuerdan y subrayan tres de los cuatro evangelistas, y hasta San Pedro lo menciona. Marcos dice: “Dando un gran grito expiró”; Mateo cuenta que “Habiendo gritado de nuevo con gran voz entregó su espíritu”. Para Lucas, es la séptima palabra de Cristo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

¿Será que ese grito lo dio Jesús, colgado en la cruz sangrando y muriendo en agonía, cuando vio que toda la sangre vertida en la crucifixión y todos los martirios que sufrió, y más aún su muerte, no tendrían sentido?

Cristo murió por todos nosotros para que tengamos vida. La muerte de Jesús fue más que una muerte. Fueron muchas muertes reunidas en una sola. Quien tiene que compartir la muerte de todos muere más que el que sólo muere la propia. Bien escribió Guardini: “El aniquilamiento es tanto mayor cuanto más es lo que aniquila. Nadie ha muerto como Jesucristo, porque era la misma vida. Nadie ha expiado el pecado como él, porque era la misma pureza. Nadie ha caído tan hondo en la nada, porque era el hijo de Dios.”

Respecto al grito de Jesús, el sacerdote español Martín Descalzo nos narra algo que nos hace reflexionar: “Tal vez el grito de Jesús en la cruz fue de angustia y de coraje, porque lo grave no es morir, sino morir inútilmente. ¿Será que vio desde la cruz los frutos de su pasión?, ¿vio en su agonía la mediocridad de sus elegidos?, ¿los falsificadores de su evangelio; los falsos profetas y componendas de los hombres de iglesia; la violencia de los violentos, el imperio de la mentira, las divisiones entre cristianos, las risas de los listos de este mundo, la carne vendida en los mercados de la noche?, ¿el llanto de los inocentes oprimidos, las falsas palabras de los redentores del pueblo?, ¿hambre de dinero resbalando por debajo de las puertas de todas las almas?. ¿Será que comprendió que con su muerte daría un sentido al dolor de los hombres, pero no conseguiría impedir que los hombres sufriesen?, ¿vio acaso el infierno de la indiferencia de los que cerraban su vida a la llamada de su amor?

Jesús lanza su grito cada día al ver cómo los hombres se siguen martirizando, destruyendo y asesinando como hienas frenéticas  que han pedido que caiga la sangre de Cristo sobre sus cabezas, y no se han dado cuenta que han crucificado el amor, la ilusión y la esperanza.
Es el grito de Jesús, que gritó y gritó; su grito sigue ahí, taladrando las paredes de la eternidad, pero los hombres no lo escuchan y lo silencian con su indiferencia, y lo amortiguan con su desamor y con su egoísmo.

El próximo Viernes de Pasión, a las 15 horas, sería bueno volver los oídos al cielo para volver a escuchar el grito de Jesús, el cual sigue clamando con su amor, con su paciencia y con su perdón. Es un grito de amor, pues espera que seamos felices; es un grito de paciencia, pues Él puede esperar nuestro cambio; y es un grito de perdón, porque nos lo ofrece incondicionalmente.

Acompañemos hoy y siempre a Cristo en su calvario, generando concordia, servicio y amor. Y cuando no recibamos lo que dimos, podemos gritar junto con Jesús: “¡Perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen!”.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios