19 de Septiembre de 2018

Opinión

El juego de las mujeres

La semana pasada el Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) firmó un acuerdo en el que se determinó la paridad de género en la designación de los distintos cargos de elección popular...

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La semana pasada el Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) firmó un acuerdo en el que se determinó la paridad de género en la designación de los distintos cargos de elección popular que el próximo año se renovarán en diversos estados del país, lo cual significa que al menos habrá 5 candidatas de ese instituto político a ocupar una presidencia municipal en Quintana Roo.

Con lo anterior la reticencia del Poder Legislativo local por reconocer ese derecho a las féminas, se convirtió en una derrapada y un contrasentido histórico. El respeto a la paridad de género aplicará también para la designación de candidatos a los Congresos locales y a las planillas de los ayuntamientos, inclusive se prevé que de las doce gubernaturas que estarán en juego, el PRI postule al menos a seis mujeres. Y aunque en Quintana Roo la “caballada” está integrada únicamente por hombres, no se descartaría que en la víspera se integre una yegua.

La determinación del PRI de aplicar la paridad de género en sus procesos selectivos para los distintos cargos de elección popular que habrán de renovarse en 2016, generó – como era de esperarse una algarabía inusitada entre las mujeres de ese partido. Todas en espera de una coyuntura política favorable, es decir una serie de factores en coincidencia que les permita ser postuladas como candidatas. La primea de ellas ya sucedió: la determinación del Consejo Político del PRI de respetar la cuota 50/50. Pero la cuestión no es meramente estadística. Dependerá también de que si el PRI va en alianza – como seguramente ocurrirá- la candidatura a la presidencia municipal en juego no sea entregada a un o una militante de  partido distinto. De no ser así, entonces el otro factor – tan importante como los anteriores- dependerá de los compromisos o afectos que sostenga el Elector Local con el prospecto priísta hombre a la candidatura. De ser un nexo estrecho, lo sostendrá contra viento y marea. De no será así, se lo entregará a una mujer.

Pero, no es tan sencillo. Hay otras circunstancias. Si el candidato a la gubernatura no es del mismo grupo político del Elector Local, entonces tendrá que ceder o negociar la decisión con el ungido, quien a su vez definirá si la candidatura le corresponde a un hombre o una mujer de su equipo. Y bueno, una vez sorteadas todas las contingencias anteriores y en caso de que el Partido decida que la nominación es para una mujer, habría que ver si la prospecta está en el ánimo de quien tenga en sus manos la gran decisión. Pero suponiendo que así es, sólo faltaría un pequeño detalle: cuadrar el 50/50, porque difícilmente se concederán más de cinco candidaturas a mujeres que aspiran a convertirse en alcaldesas de sus municipios. Y podría ser que se entreguen las candidaturas a mujeres en aquellos municipios donde las probabilidades de perder la elección son altas. 

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