21 de Julio de 2018

Opinión

El mundo sin música

Si en la vida no tuviéramos música no sabríamos lo que es bailar.

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¿Se preguntaron alguna vez, cómo sería la vida sin música?

Imaginemos los siguientes escenarios.

De entrada, no habría instrumentos musicales, sería un mundo casi mudo; ninguna de las grandes obras de todos los tiempos se hubieran escrito… los nombres de los autores estarían en el anonimato, jamás les hubiéramos conocido; en consecuencia, la historia de la humanidad seria drásticamente más corta, millones de páginas sin escribir haciendo referencia de vida, obra y anécdotas jamás contadas.

Caminaríamos por las calles con una mentalidad totalmente diferente a la que vivimos, las épocas de brillantes modas y tendencias no tendrían sentido, pues el hombre utiliza la música como cronología de acontecimientos, un método de aprendizaje coartado.

No existirían lugares de reunión para el placer y disfrute de partituras ejecutables… ¿existiría el ballet? No, no sabríamos lo que es bailar.

Los autos no tendrían equipos de reproducción, sólo escucharíamos motores y claxons; la industria de aparatos electrónicos reproductores de música nunca se hubiera desarrollado, la radio sería sólo palabra hablada. Sin recintos de baile, no tendrían a donde ir millones de personas un fin de semana con sus amigos. No habría conciertos, ni serenatas, ni estudios musicales de grabación, ¿pueden tan sólo imaginar cómo sería una película sin el soundtrack creando ambientes? No sabríamos lo que es un videoclip musical; ¿cómo expresaríamos sentimientos como el amor o el rechazo si sólo pudiera hacerse directo, con palabras? La televisión tendría un contexto completamente diferente, lo mismo sería Internet.

Seguramente los colores no tendrían tanta brillantez, pues al no tener un marco musical, el mar no sería tan mágico, como se expresa en melodías que nos transportan en la distancia y el tiempo. No tendríamos cada país un himno que signaría identidad y orgullo, teatro, cine, folclor, cultura, líneas con notas musicales que integrarían sentimientos colectivos de afinidad, ni gusto por integración o pertenencia.

Así, podríamos escribir un tratado con más páginas que un directorio telefónico, sobre lo que sería la vida sin música, analizando y estructurando una sociedad sin la elemental necesidad del consumo de numerosos instrumentos y voces armonizados para escuchar… pero sería un trabajo titánico, pues cómo explicar y realizar teorías de algo que no existe, pues nadie sabría cómo entenderlo…

Afortunadamente sólo fue una pregunta… ¿cómo sería la vida sin música? Muy sencillo, no sería vida. Groove on!

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