25 de Septiembre de 2018

Opinión

"El Niño Verde" y "El Torito"

Debo decir que así como soy fan del alcoholímetro, repruebo la venta de amparos, allí mismo, para sacar a los borrachines.

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Exige devoción ciega, propia de un culto. Florestán

En los primeros minutos del domingo, Jorge Emilio González, coordinador de los senadores del Partido Verde, manejaba su coche con unos cuantos tequilas adentro, cuando cayó en un puesto del alcoholímetro.

Debo apuntar que soy un promotor de este sistema que ha evitado miles de muertes por los miles de manejadores ebrios que ha detenido y encarcelado, y por la conducta inflexible de sus encargados que tienen que lidiar con borrachos, prepotentes, gente violenta y nadie se salva: el que cae y sopla por encima de lo permitido se va a El Torito. Ahora, debo decir que así como soy fan del alcoholímetro, repruebo la venta de amparos, allí mismo, para sacar a los borrachines, aunque luego tengan que volver a cumplir lo que les faltó.

Pero estaba en que El Niño Verde cayó en el alcoholímetro y ya no quiso ni pasar la prueba. Les contó que se había tomado cuatro tequilas y se lo llevaron en una patrulla a El Torito.

Allí fue ingresado como todos y, como casi todos, salió a las pocas horas cuando se hizo, dijo, de uno de los amparos que allí venden por dos mil quinientos pesos.

El caso corrió el domingo por todas las redes, y el lunes el senador salió a tratar de hacer un control de daños, que creo que no le resultó.

Aceptó, sí, la falta, que se había tomado unos tequilas, dijo que no había usado el fuero, rechazó que sus escoltas hubieran insultado y cesado a los operadores del alcoholímetro, confesó que consiguió un amparo de los que venden allí, y que volverá este fin de semana a cumplir las horas que le faltan de reclusión.

Hasta aquí parecería que había seguido el libro de cómo enfrentar una crisis, pero algo le falló.

Y creo que ese algo fue el tono y parte lo que trae a rastras.

Este es otro rayón más al Niño Verde, quien, de paso, se convierte en el primer senador de la República en caer en El Torito, lo que no es un asunto menor. Al contrario.

RETALES

1. AUSENCIA. Marcada ausencia del presidente del Senado, el panista Ernesto Cordero, en la inauguración de la exposición del Ejército, el viernes en el Zócalo, y enorme el espacio que tuvo el coordinador de los senadores perredistas, Miguel Barbosa, y no se diga Miguel Ángel Mancera: hasta discurso;

2. SALIDA. En el gobierno capitalino empieza a digerirse la salida de la rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Esther Orozco, como un elemento esencial para la solución del problema; y

3. REGRESO. Enrique Peña Nieto regresa este jueves al Senado por la entrega de la medalla al Ejército y Fuerza Aérea en el centenario de su fundación. Será la segunda vez que asiste a ese recinto. La primera fue, tras el Pacto, a comer con senadores y representantes de ese acuerdo.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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