19 de Noviembre de 2018

Opinión

El país convertido en zona de guerra…Gracias Peña

Una bolsa de paketazo, dos sopas nissin o un doce pack de cervezas no serán los grandes héroes al lograr que el precio de la gasolina disminuya.

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Una bolsa de paketazo, dos sopas nissin o un doce pack de cervezas no serán los grandes héroes al lograr que el precio de la gasolina disminuya. Desde hace algunos días en todo el país hemos visto actos de rapiña, hechos vandálicos en tiendas de conveniencia, autoservicio, farmacias, restaurantes como si estuviéramos viviendo el Armagedón. La falta de cultura, educación pero sobre todo de sensibilización ha ocasionado esta serie de desmanes, menores de 15 a 17 años tirando piedras a cristales a altas horas de la noche. Es ahí donde me pregunto dónde demonios están los padres de esos niños. Hay una enorme diferencia entre protestar contra el gasolinazo y saquear tiendas comerciales. Sin embargo, en muchos estados se usó el movimiento de protesta contra el aumento en el precio de la gasolina para saquear tiendas como Coppel, Soriana y Chedraui. 

El Gobierno de la República y el presidente, Enrique Peña Nieto, son los únicos beneficiados con estos actos ilegales porque la gente empieza a perder el interés en participar en las protestas contra el gasolinazo. Bajo cualquier pretexto, el hecho de que las movilizaciones terminen en actos de robo resulta reprobable porque se deslegitima cualquier acción contra el alza en el precio de la gasolina. Así que mientras sigan los actos vandálicos, el movimiento contra el gasolinazo perderá fuerza y ya no tendrá el apoyo social con el que arrancó en los primeros dos días de este año. 

Habrá que estar muy pendiente y el Gobierno del Estado y los Ayuntamientos deben informar lo más preciso que sea posible sobre la naturaleza y los alcances de las movilizaciones para evitar que los rumores se apoderen de la población. El enojo contra Peña Nieto es legítimo por todos los errores cometidos en su gobierno. 

Me queda claro que existe mucha necesidad pero vivimos en un país de leyes, nadie puede afectar los bienes y patrimonio de un tercero porque tendrá que pagarlo. Que quede claro a los que actuaron de manera deliberada en esos actos de rapiña, que cada uno de esos comercios tiene dueño, tiene socios que invierten, que generan empleos y que como cualquier otro ciudadano busca la forma de hacer su vida de manera honrada. 

Muchos ciudadanos se contagiaron de la delincuencia con un mensaje de Whatssap, creyeron que estaban en la anarquía y no es así, la autoridad tiene el compromiso de seguir investigando y dar con los que actuaron fuera de la ley. Los que trabajamos diariamente buscando la forma de ganarnos la vida, reprobamos esos hechos, porque desestabilizan nuestra rutina de responsabilidades y provocaron además, el terror en el seno familiar. Eso no lo deben permitir las autoridades. 

Todo lo que hicieron los vándalos no resuelve en nada el problema que impactó a la economía nacional: el incremento al precio de los combustibles. Tampoco creo que haya sido un distractor, fue un momento de confusión generalizada y no faltaron los “gandallas” que quisieron sacar provecho de ese momento, que se observaba en distintas partes del país. Se tiene que investigar a fondo cual es la mano que mece la cuna. 

Las redes sociales mostraron de nueva cuenta su enorme poderío para convocar a los saqueos de centros comerciales, que al final de cuentas el único propósito que generaron fue el de crear confusión, miedo y la idea de que no hay control por parte de las autoridades. Precisamente a través de las mismas redes sociales, se ha estado difundiendo también la posibilidad de que haya habido grupos previamente convocados y organizados, para sembrar el caos en los principales centros urbanos. 

Porque independientemente de que se haya convocado por las redes para acudir a determinada hora y lugar para saquear algún centro comercial, resulta interesante el hecho de que casi de manera simultánea, grupos de motociclistas y personas coordinadamente, llegaran a los comercios para romper puertas y cristales, para iniciar el saqueo de aparatos electrodomésticos, ropa y artículos del hogar, como para dar el ejemplo y que los vecinos se animaran a participar en el robo, que nada tiene que ver con el aumento a las gasolinas.  

Así de pronto, los titulares en contra del aumento a la gasolina y de paso contra el mismo presidente de la República Enrique Peña Nieto, pasan a segundo término o de plano desaparecen, porque todos los espacios informativos en noticieros de televisión, radio, prensa escrita y redes sociales, son dedicados a difundir mensajes de los actos vandálicos.

La ira y el miedo se entrelazan hoy en amplios sectores de una sociedad mexicana que ha visto cómo de súbito se transitó de la protesta contra el alza a los combustibles a un caos vandálico prácticamente nacional, fuese en algunos casos real y, en otros más, ficticios. Sea por presuntos infiltrados o por quienes están al acecho de una oportunidad para aprovechar las movilizaciones sociales, el caso es que hoy los titulares en medios de comunicación y lo que circula en redes sociales se enfoca en los actos de pillaje, impunes la mayoría de ellos.

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