18 de Enero de 2018

Opinión

El reto de los nuevos delegados

Desnutridas y en estado terminal, las delegaciones federales que durante dos sexenios panistas fueron botín de personajes sin experiencia, afines al poder presidencial...

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Desnutridas y en estado terminal, las delegaciones federales que durante dos sexenios panistas fueron botín de personajes sin experiencia, afines al poder presidencial, están siendo poco a poco rescatadas por Quintana Roo, ya que el presidente Peña Nieto otorgó al gobernador Roberto Borge Angulo toda la confianza para colocar sus piezas en esas posiciones, con el fin de que recuperen su importancia.

En los pasados 12 años las delegaciones federales cayeron en el limbo de la incompetencia total, y sus titulares se convirtieron en burócratas de lujo que usaban la posición para vivir cómodamente y negociar a sus anchas.

El gran pecado del PAN –en 12 años no aprendió a gobernar – fue regalar esas estratégicas posiciones a un hato de novatos ambiciosos que no supieron dar una y que hundieron la reputación de las representaciones de dependencias federales.

El ejemplo de la delegación del Registro Agrario Nacional, tan importante en la región, porque gran parte de los ejidos se encuentran en zonas turísticas con sus consecuentes intereses y conflictos, el PAN lo dejó en manos de Juan Carlos Pallares Bueno, que en breve tiempo hizo decenas de negocios sucios y no aguantó una auditoría en 2009.

Fue cesado, pero él argumentó que renunció por “motivos personales”. Un inexperto  Fernando Zelaya, con inexistente trayectoria política, tomó las riendas de la delegación de la Secretaría de la Reforma Agraria, haciendo un papel meramente decorativo.

Ante la carencia de cuadros en el PAN local, se impuso al frente de las delegaciones quintanarroenses a foráneos que ningún amor sienten por esta tierra, como el duranguense Miguel Angel Núñez, hasta hace poco a cargo de la SCT, donde favoreció descaradamente a empresarios de su terruño. Los ejemplos son muchos: el IMSS y el Issste tuvieron que sufrir las administraciones de Jorge Río Pérez (aún en funciones) y Susana Ahedo Robles; la Profeco estuvo acéfala por un largo período de tiempo, y con excepción de Mercedes Hernández Rojas (Sedesol), el resto de los delegados federales fueron invisibles y desconocidos.

El reto cae ahora en las cartas del PRI colocadas por el gobernador Roberto Borge: Fabián Vallado (Sedesol), Francisco Elizondo (SCT), Raúl González Castilla (Semarnat), Luis García Silva (Economía), Ludivina Menchaca Castellanos (Profepa), Rafael León Negrete (Conafor), Enoel Pérez Cortez (Trabajo), y los que se vayan sumando tendrán la obligación de fajarse los pantalones y hacer un trabajo eficiente para sacar del hoyo las delegaciones de sus dependencias.

Su tarea no es fácil y más vale que estén a la altura, porque si algo ha caracterizado a los presidentes priístas es la inmediata exigencia de resultados.

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