20 de Agosto de 2018

Opinión

El retorno de Titeradas

Crecer junto a Wílberth Herrera fue una de las mejores cosas que me pudieron pasar en la vida, no sólo como persona, sino también como artista.

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Con enorme gusto leo que se retransmitirá el programa “Titeradas”, que  nos regaló personajes entrañables y fue un hito en la televisión yucateca; es un gran logro para los yucatecos reencontrarnos con esa mirada llena de humor-amor de Wílberth Herrera. Aquí una breve charla con Andrea Herrera, una de sus creadoras:

Crecer junto a Wílberth Herrera fue una de las mejores cosas que me pudieron pasar en la vida, no sólo como persona, sino también como artista. Recibí las enseñanzas al ritmo del trabajo. Tener un teatro en mi casa fue chistoso, mis amigos de la escuela no lo creían. Mis hermanos y yo éramos los únicos que tenían un teatro en su casa, pero también fue una experiencia maravillosa porque en los momentos en que no había trabajo, bajaba al teatro la familia entera: unos tocaban, otros manejaban títeres, siempre estábamos haciendo cosas relacionadas con lo mismo.

Cuando empieza el boom de “Titeradas” hubo un momento  muy feo porque nos sentíamos la gran cosa. Ahí don Wílberth nos puso en nuestro lugar, nos dijo que eso no cabía en un artista, que había que tomar el éxito con más calma. Wílberth nos daba ejemplos con su propia vida. Nos daba lecciones de humildad. Él siempre estaba creando y nosotros también. Era muy divertido y nos dejaba enseñanzas. Lo más extraño fue ver el programa fuera de Mérida, lo más lindo fue la reacción en las redes sociales.

Siento que este primer programa es el primer paso para todos mis planes: retomar el enorme legado de mi padre.

Después de mi problema de salud no quiero perder tiempo en cosas inútiles, quiero aprovechar el tiempo en todos los sentidos: con mi familia, mi amor, mi trabajo, los títeres.  Siempre seguiré los consejos de Wílberth.  Tú y yo siempre hablamos de la falta de ética tan terrible en algunas generaciones de artistas o titiriteros. Es un ejercicio de tolerancia ver cómo les abren espacios cuando a nosotros nos costó tanto trabajo. Creo que la gente que está tomando ahorita la cultura no sabe la historia que hay detrás de todo. Llegan sus amigos y conocidos y les abren las puertas. Y nosotros vamos quedando rezagados, no hay que dejarnos, hay que trabajar. Todo lo que yo haga, lo haré como me enseñó don Wílberth, con todo el amor del mundo, con todo mi corazón.

Me consta que en cada gesto de Andrea están la ética y las enseñanzas de su padre. Las malas copias enaltecen el talento de esta artista.

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