El simbolismo de un nombre

La obra que leo, de su autoría, lleva por título Mi legado; fue publicada por vez primera en 2009, imprimiéndose en 2012 la tercera edición.

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El 26 de agosto de 1910, en la ciudad de Skopje, nació Gonxha Agnes Bojaxhiu; estudió en Irlanda, y pasó gran parte de su vida en India. En 1979 se le concedió el Premio Nobel de la Paz; murió en el año de 1997.

La obra que leo, de su autoría, lleva por título Mi legado; fue publicada por vez primera en 2009, imprimiéndose en 2012 la tercera edición. El texto está dividido en nueve apartados; y finaliza con la última entrevista realizada a la autora, en el mismo año de su fallecimiento.

En la contraportada se nos dice que el trabajo de esta mujer demostró que una convicción verdadera siempre está acompañada de una acción; y se nos señala que su obra merece un espacio en la vida cotidiana.

El último de los apartados del libro lleva por título Varios, me detengo en él, y te comparto algunas de las reflexiones que contiene: “Detrás de cada línea de llegada hay una partida”; “Detrás de cada logro hay otro desafío”; “La vida es una oportunidad, aprovéchala”.

Entre sus páginas podemos leer una mezcla de poesía y reflexión: “El bien que hagas hoy, será olvidado mañana, haz el bien, de todos modos”; “Lo que has tardado años en construir puede ser destruido en una noche, construye de todos modos”.

La autora del libro nos dice: “No quiero que el trabajo se convierta en un negocio, sino que sea siempre una obra de amor”; “Sigue aunque todos esperen que abandones”; “Tu fuerza y tu convicción no tienen edad”.

En las páginas de su legado, como ella lo llama, podemos encontrar las huellas de muchos de sus pasos y acciones: orfanatos, asilos, hospitales, casas de acogida, reformatorios, congregaciones religiosas, organizaciones de voluntarios; en torno a su legado hay gente de diferentes clases sociales, diversas culturas, distintas creencias.

Quizá todo ello se resume en el simbolismo del nombre con el que todos la conocemos: Madre Teresa de Calcuta.