12 de Diciembre de 2017

Opinión

El talento de Michelito

La tarde del pasado domingo 25 de noviembre Michelito Lagravere Peniche se convirtió en el torero más joven del mundo en tomar la alternativa.

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El talento juvenil yucateco este año ha tenido logros de alcances mundiales: la fibra muscular de Lino Montes, la materia gris de Manuel León, pero lo sucedido la tarde del domingo 25 de noviembre pasado bien vale unos comentarios: Michelito Lagravere Peniche se convirtió en el torero más joven del mundo en tomar la alternativa.

Ha habido grandes toreros, pero ninguno, excepto Dominguín, empezó a tan corta edad, porque este adolescente no cumplía los 15 años cuando realizó esta histórica hazaña y con la autoridad que demandaba la ocasión, lo cual es producto de una vocación y determinación que sorprenden.

Es cierto que es hijo de un torero, pero los genes fueron superados por la pasión de torear desde que era un niño, por eso algunas asociaciones quisieron “protegerlo” de sus “explotadores” padres, cuando este niño sólo vivía y soñaba con ser torero y siempre estuvo dispuesto a pagar la cuota que fuera necesaria en esfuerzo y disciplina a tan temprana edad, demostrando que “carácter es destino” y todo esto desarrollado en un ambiente taurino familiar, que dio como resultado este hecho inédito de ser el único torero del mundo –excepto Dominguín– en tomar la alternativa antes de cumplir los 15 años.

Sus declaraciones en las entrevistas dejan ver un profundo conocimiento del toreo para su edad y la madurez con la que se desenvuelve es impresionante no sólo para enfrentar a los toros sino a la vida misma.

Los que asistimos a la fiesta de los toros no sólo vamos a ver “sufrir” o morir a un toro, sino para disfrutar los minutos que anteceden su muerte o su indulto, pues podemos ver arte en esa danza de técnica y estética en la que se funden el toro y el torero, teniendo como testigo a la muerte, pero para llegar a esos niveles de arte se requieren muchos años de entrega, esfuerzos y disciplina por parte del torero y algunos años de intensos cuidados por parte del ganadero que cría esta raza de toros que sólo sirve para ser protagonista junto con el torero en una tarde de fiesta.

Transmitir artísticas emociones desde luego que no se puede lograr todas las tardes. Atrás de esta cuestionada actividad que es el toreo hay una milenaria cultura que valdría la pena conocer, así como el esfuerzo y la economía de muchas personas, desde el empresario hasta el “monosabio” que conduce al toro después de la faena.

Algunos creen que este espectáculo es sanguinario y cruel y están en todo su derecho de manifestar sus ideas, pero cuando quieren imponerlas furibundamente, la razón deja de asistirles; si quieren tener más adeptos, deberían exponer sus ideas tolerante e inteligentemente.

Michelito tiene un prometedor futuro que ha iniciado históricamente y como él ha dicho y así lo esperamos: “Lo bueno está por venir” porque “lo más grande de torear es soñar toreando”.

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