14 de Diciembre de 2018

Opinión

El Templo de los Guerreros de Chichén (2)

A este conjunto arquitectónico se le asigna el nombre debido a la representación iconográfica de una gran cantidad de símbolos y personajes asociados a la guerra.

Compartir en Facebook El Templo de los Guerreros de Chichén (2)Compartir en Twiiter El Templo de los Guerreros de Chichén (2)

Retomando los antecedentes de esta importante edificación, el viajero norteamericano John Lloyd Stephens durante su viaje a Yucatán entre los años 1841-1842, realiza magníficas descripciones del sitio, en tanto que el dibujante inglés Frederick Catherwood incluye en su descripción visual al Grupo de las Mil Columnas que se anexa al Templo de los Guerreros.

Años después este edificio recibiría mayor atención por parte de Alfred Maudslay en su viaje a Chichén Itzá en el año de 1888. Maudslay fue quien nombró a este edificio en su monumental obra Biologia Centrali-Americana como la Estructura 18.

En el mes de febrero de 1925  se inician los trabajos de excavación y restauración del Templo de los Guerreros, bajo el programa arqueológico de la Carnegie Institution of Washington. Los resultados de estas intervenciones fueron publicados en 1931 por Earl H. Morris, Jean Charlot y Ann Axtel Morris.

A este conjunto arquitectónico se le asigna el nombre de “Templo de los Guerreros” debido a la representación iconográfica de una gran cantidad de símbolos y personajes asociados a la guerra que se descubren en las exploraciones. Asimismo, de acuerdo con el plano topográfico de Karl Ruppert, el Templo de los Guerreros corresponde a la Estructura 2D8.

Como se puede constatar en las fuentes escritas, durante las exploraciones y restauración integral que realizó la Carnegie Institution of Washington en 1925, se encontró una subestructura en el Templo de los Guerreros, a la que se le asignó el nombre de Templo del Chac Mool, debido a que en su interior encontró una escultura de Chac Mool y unas columnas policromas de piedra caliza con representaciones de guerreros en bajo relieve que sostenían el techo de un Palacio.

Durante casi cien años, después de las primeras intervenciones de la Carnegie, no se dio atención al templo, ya que en su interior encontramos huellas claras de filtraciones de agua, y otras patologías que se originan a partir de la falta de mantenimiento. 

El año pasado, realicé la intervención integral del edificio subsanando este rezago, aplicando pisos de sacrificio paras proteger los originales, impidiendo así que siga el deterioro por la filtración de agua en la superestructura.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios