11 de Diciembre de 2017

Opinión

Embutirse de pibes y de familia

Estos días son para celebrar y alimentar a las ánimas que de una manera despreocupada y silenciosa nos acompañan.

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Día de Hanal Pixán. Momento para celebrar y alimentar a las ánimas que de una manera despreocupada y silenciosa nos acompañan.

Se hacen presentes en el altar ceremonioso que les ofrecemos con guindas de colores, velas, flores amarillas de Cempasúchil, “la flor de veinte pétalos”, copal, fotografías y recuerdos.  

Sus alimentos favoritos y la bebida de su predilección junto al chocolate. Día de cocinar los mucbilpollos y establecer la sincronía en la cocina que indica sancochar las carnes de cerdo y pollo.

Una vez deshebradas incorporarlas de nuevo al caldo. Esta vez con un puño de masa, recado rojo y la cabeza de ajo previamente tatemada en el fuego de la estufa. Dejar hervir para disolver la masa y dar forma al relleno.

En otro momento, la hoja de plátano, una vez pasada por la lumbre, sirve para cubrir el fondo de la lata, lista para recibir la masa adicionada de achiote, manteca de cerdo y espelón. Colocar la tapa de masa sobre el relleno y cubrir el guiso con más verdes hojas de plátano.

Los que no tenemos hecho un hueco en la tierra usamos el horno casero para terminar el proceso. “Parecido no es lo mismo”, dice el conocedor que prefiere enterrar el tamal para su cocción.

Y dice bien. Sin embargo la amable dedicación de Amparo, oriunda de Hunucmá, basta y sobra para dar por terminado el delicioso banquete que acompañará desayuno, comida y cena de los próximos dos días. 

Singular delicia que permite establecer relaciones de complicidad con los abuelos y la parentela, dejando de lado las mejores intenciones de dieta, vegetarianismo, control de triglicéridos y colesterol.

Embutirse de pib. Satisfacerse, para hacer honor a nuestros difuntos que nos observan complacidos, sabedores de que el tránsito mundano tiene una trascendencia inanimada y vale más la prudencia de llevarse en el gusto y estómago el significativo alimento en el justo momento, y evitar ir dejando pendientes terrenos. 

Menciono el amable comentario de Mario Ancona Teigell: −El mucbilpollo es la alegoría de la creencia maya que somos tierra y regresamos a ella.

Ofrecer a la tierra nuestro regalo; la acción de abrir el envoltorio es brindar nuestra alma, como ofrenda, a la vida, porque al fin de cuentas, barro somos. Todo se gestiona en la tierra, somos maíz. Nada más maya que los pibes. Buen provecho.

 ¡Vaya biem!

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