18 de Diciembre de 2017

Opinión

Emprendedurismo social posible

Destaca la iniciativa de Rodrigo Bates: una plataforma digital llamada Áamba (ayuda mutua) que combina el internet, el impulso al comercio local, el compromiso de empresas y la ayuda a fundaciones.

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Al tema del emprendedurismo generalmente lo asociamos con jóvenes que aportan productos y servicios innovadores para mejorar la calidad de vida de los clientes, pero pocas veces observamos proyectos que no sólo busquen un desarrollo económico, sino tengan un impacto social en sectores vulnerables.

En este contexto destaca la iniciativa de Rodrigo Bates: una plataforma digital llamada Áamba (ayuda mutua) que combina la automatización de los procesos a través de herramientas de las nuevas tecnologías de la comunicación, el impulso al comercio local, el compromiso de empresas y la ayuda a fundaciones que benefician a personas en desventaja social.

En una primera etapa funcionaba entre particulares y ahora lo lleva a otro nivel: la iniciativa privada, para que adquiera artículos de productores locales que se donen a instituciones altruistas. En la fase anterior se entregaron despensas a albergues de Mérida y Chetumal, Quintana Roo, en un proceso transparente y cuyas partes contaron siempre con informes.

Ahora, se les propondrá un monto de donación a las empresas, que eligen qué tipo de producto quieren donar y a quién; los donantes a su vez reciben el historial del proceso para que comprueben que su aportación llegó a las manos de quienes lo necesitan y reciben datos sobre el impacto  y alcance de su ayuda, con gráficos e indicadores que son útiles para fomentar su imagen como empresa socialmente responsable.

La página de Áamba presenta categorías en rubros como educación, tecnología y despensa, de esta manera los bienhechores pueden elegir el producto de la categoría que se apegue al perfil de su institución o el tipo de ayuda que más le convenga a la asociación que elijan, puede ser un casa hogar, fundación de lucha contra el cáncer, un albergue o un asilo.

Pensando en que el beneficio sea también para los productores locales, el joven emprendedor integra a pequeñas y medianas empresas yucatecas con los giros de las modalidades en las que se puede donar, para este fin se fija un rango de donación para que la compra sea por volumen, y así haya ganancia para la compañía que fabrica el producto y para la institución que lo recibirá.

Con este ejemplo, se prueba que el altruismo y el emprendedurismo social, son posibles, sin pelearse un tema con el otro. En este esquema todos ganan: quien maneja  todo el proceso por las comisiones que recibirá y con las que podrá sostener el proyecto; quien aporta, quien produce y quien le dará el uso final.

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