24 de Septiembre de 2018

Opinión

En el boxeo no hay amigos

El popular “Cheche” Escalante dijo que en dicho deporte solo hay intereses de gente oportunista que buscan que les sirvan.

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Don José María Escalante Marín  comentó en una ocasión que en el boxeo no hay amigos, hay intereses de gente oportunista que, estando en el poder, solo buscan que les sirvan.

El popular “Cheche” Escalante dijo una gran verdad que en su momento causó risa a las personas que lo rodeaban y lo decía porque este personaje que fue presidente de la Comisión de Boxeo de Mérida, sin ninguna duda ha sido el más honesto y estricto que ha tenido el cuerpo colegiado, ya que nunca se dejó doblegar  y mucho menos aceptó imposiciones de  empresarios.

Alguna ocasión quisieron imponerle oficiales de ring, llámese jueces o réferis, y nunca lo aceptó; hizo respetar la autonomía de una de las entonces comisiones del deporte de los puños de la región.

Muchos de esos personajes que ahora se ufanan de ser influyentes y hasta expertos en el boxeo, atreviéndose a dar clínicas o seminarios a jueces o árbitros de este tan maravilloso deporte, hasta hace unos años eran unos verdaderos desconocidos.

No compartimos algunos conceptos o puntos de vista con el también ex presidente de la comisión meridana Víctor Salón Lixa, pero fue otro que hizo un trabajo honesto y efectivo porque con el apoyo del Dr. Eyder Marrufo Pavía se implementó como obligatorio el examen oftalmológico a los pugilistas antes y después de cada pelea así como el uso obligatorio de los guantes higiénicos a los réferis, un nuevo reglamento de boxeo y lucha libre de esta capital y los exámenes para detectar el virus del Sida a los “gorilitas”.

Desde don José María Escalante Marín pasando por el Dr. Ariel Bastarrachea Burgos, Salomón Lixa y Raúl Jiménez Ávila hubo honestidad y respeto al reglamento de boxeo y no entreguismo, ya que no puede ser posible que por mantenerse en el poder permitan que los empresarios hagan o deshagan en una función de boxeo lo que les venga en gana sin importar la seguridad del mismo pugilista, porque han permitido peleas desiguales, toda vez que se hacen de la vista gorda al permitir que un peleador suba con exceso de peso. Recordamos a un púgil de Valladolid que pactaron su combate en un tonelaje y luego peleó en otro peso y sin salida médica de la Comisión vallisoletana.

Nos gustaría saber de qué Comisión de Yucatán le dieron salida médica al pugilista Junior Granados, que vio acción en una población de Chiapas la semana pasada.

Resulta que en Mérida el organismo que preside el galeno Santiago Basto Mejía acordó con su cuerpo colegiado no  renovar los carnets del mentor Margarito “Magallo” Lozada y al púgil Granados.

Ahora es cuando debe intervenir la Fecombox, un organismo que supuestamente está para vigilar y evitar esas anomalías para erradicar los accidentes en el ring.

Chiapas es de los estados de la República que no en todos sus municipios cuentan con una comisión de boxeo y por eso empresas como “Zanfer” organizan funciones imponiendo jueces y árbitros sin que nadie los controle, como el caso de Lozada y Granados, que estuvieron en tierras chiapanecas sin  saber con qué licencia, porque en Mérida se les negó por irregularidades.

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