20 de Septiembre de 2018

Opinión

“En un mundo sin amor, sólo habita el temor”

Todos tenemos fantasías sobre el amor perfecto. Algunos creemos que, por lo menos es lo que nos merecemos.

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“En un mundo sin amor, sólo habita el temor”. Es una buena frase para hablar de nuestra relación en el matrimonio. Porque cuántas parejas viven en el temor y con falta de amor.

Todos tenemos fantasías sobre el amor perfecto. Algunos creemos que, por lo menos es lo que nos merecemos. Nos imaginamos relaciones sin conflictos, llenas de calor, comprensión, aceptación y ternura. Y perdemos el tiempo comparando lo que tenemos con lo que soñamos y creemos merecer, y luego nos lamentamos de lo que nos falta. Somos seres sedientos de amor, pero incapaces de dar amor.

En nuestras relaciones interpersonales, deseamos ser amados y rápidamente condenamos a aquellos que no nos aman. Creemos que la vida viene con la garantía de que seremos amados. No se nos ocurre pensar que lo mucho o lo poco que nos amen, está directamente relacionado con nuestra capacidad de amar.

Existen personas que siempre están de mal humor, que ven siempre el lado oscuro de las cosas, que temen los compromisos, que escapan de las responsabilidades, que se enfurecen ante la menor provocación, y luego se preguntan por qué la gente no los busca, y no los aman. ¿Quién podría amar a una persona así, a menos que esté buscando la desgracia? La base del amor humano comienza a revelarse cuando dejamos de pretender que nos amen y comenzamos a dar amor. Lo hemos dicho y lo repetimos: “Tu pareja no quiere saber que la amas, desea sentir que la amas”.

Quizá nos sentiríamos menos frustrados si aceptáramos el hecho de que no existe el amor perfecto en este mundo, sólo el amor humano. Entonces podríamos aprovechar toda la energía en apreciar y aumentar el amor que ya tenemos.

Había un hombre que buscaba a la mujer perfecta, y cuando la encontró, ella estaba buscando al hombre perfecto... ¡nunca se relacionaron! Es claro que todos somos imperfectos, pero somos perfectibles.

No sólo debemos de respetar la necesidad de crecer que tiene nuestra pareja, sino también alentarla, aunque corramos el riesgo de perderla. Parece irónico, pero la única forma de crecer unidos, es permitir que cada uno crezca por separado.

La idea de que para que dos personas conserven su amor deben de fusionarse por completo, es falsa. La imagen de encender el fuego del amor juntos resulta acogedora hasta que nos quedamos sin combustible, porque ninguno de los dos salió a buscarlo. Por el contrario, cuando lo hacemos, regresamos y encontramos el fuego vivo capaz de calentarnos a los dos.

No olvides que puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para alguna persona... tú eres su mundo. Y ten presente de no pasar el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.
Me gusta la frase y la comparto contigo: “Unirnos es un comienzo. Mantenernos unidos es un progreso. Trabajar unidos es un éxito”.

Dr. Roberto Díaz y Díaz.

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