19 de Septiembre de 2018

Opinión

¿En verdad se van satisfechos?

Con toda la desfachatez del mundo, como si hubiesen hecho el mejor de sus esfuerzos, un pelotón de diputados locales ha solicitado licencia para entrarle de lleno al proceso electoral...

Compartir en Facebook ¿En verdad se van satisfechos?Compartir en Twiiter ¿En verdad se van satisfechos?

Con toda la desfachatez del mundo, como si hubiesen hecho el mejor de sus esfuerzos, un pelotón de diputados locales ha solicitado licencia para entrarle de lleno al proceso electoral, intentando cosechar incluso candidaturas a las presidencias municipales, bastante vapuleadas en su gran mayoría.Y como si fuesen dignos merecedores del reconocimiento social, los diputados preparan su equipaje para involucrarse de lleno en la batalla que más les interesa, y que han tenido en sus pensamientos durante meses, e incluso años.

Toda la bancada del PRD solicitó licencia, dejando a la deriva una fracción que si bien no tuvo un peso determinante en esta Legislatura, no deja de ser importante por el partido que representa.

Lo riesgoso es que si un diputado se había distinguido por su mediocridad, nadando de a muertito, sin aportar algo como legislador, el relevo es un riesgo mucho mayor, ya que arriban suplentes que no saben ni jota del asunto y que carecen de representatividad social, desconocidos incluso en sus lugares de origen.

El suplente puede ser cualquier quintanarroense que no tiene el pulso del ritmo legislativo, ocupando una posición que ya tiene una importancia mucho menor, al entrar en funciones una Diputación Permanente que todavía puede mover muchos hilos a las 12:45, de ahí la importancia de contar con representantes duchos en la materia.

La mayor parte de los diputados locales ha solicitado licencia, proceso que inició en el amanecer de esta Legislatura, cuando José Alberto Alonso Ovando la solicitó para asumir la titularidad de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), dejando la silla en manos de Alondra Herrera Pavón.

Lo mismo aplica para los regidores que abandonan el cuadrilátero con la intención de ser candidatos a diputados, aspiración legítima cuando el interesado se ha desempeñado en forma ejemplar, cosechando el respaldo de sus vecinos. En cuanto al ayuntamiento capitalino de Othón P. Blanco, difícilmente los regidores que se despidan al menos por una temporada podrán mirarnos de frente asegurando que han cumplido con su deber. Los resultados están a la vista, con un ayuntamiento hecho trizas, castigado por el huracán político más devastador.

Presenciamos una temporada en la que políticos y aprendices son dominados por esa fiebre por participar en un proceso electoral, decididos a apoderarse una la posición que los mantendrá cobijados por un presupuesto cada vez más limitado, pero que no deja de fluir pese a todas las dificultades.

Muchos de los que abandonan su puesto tendrán un regreso sin gloria, ya que el proceso electoral será sumamente competido y hay otros protagonistas mejor posicionados en sus municipios y distritos.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios