11 de Diciembre de 2017

Opinión

¿Eres infiel en tu matrimonio?

El amor en el matrimonio es como el buen vino: Hay que cuidarlo para que madure, vigilarlo cada día para que sea más sabroso y atenderlo para que tenga cuerpo y sea más apetecible.

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¿Cómo está la relación con tu pareja? ¿Qué tanto han dejado que el amor haya ido muriendo en sus vidas? Es triste pero real. Aquí en Yucatán en la última encuesta que se realizó se encontró que de cada 10 matrimonios, tres fracasan antes de los cinco años. Y se ha visto que es por la falta de diálogo, de respeto y ...¡de amor!

Esto hace que nos preguntemos: ¿A cuántos matrimonios se les estará acabando el vino? Ese vino de las delicadezas, de las pequeñas pero indispensables muestras de cariño, de las atenciones, casi ...¡de educación! El vino de la ilusión de estar juntos, de salir juntos, de divertirse juntos, de soñar y de hacer planes juntos. Cuántos matrimonios están divorciados emocionalmente, pues viven juntos pero no conviven juntos.

¿Dónde quedó el vino del amor? Ese amor que se juraron hace años ante el altar y pusieron a Dios de testigo. Pero la rutina y la monotonía los ha ido sofocando hasta llevarlos a un divorcio. Sí un divorcio, pues aunque lo nieguen ya no sienten lo mismo que los llevó al altar hace 20 ó 30 años.

Hoy es un buen día para analizar ¿cómo está nuestra relación de pareja? Podemos, si queremos, repetir todos los días: “Cualquiera que sea la pregunta, amor es la respuesta”. ¿Dónde quedó ese tripié del matrimonio que es: el Diálogo, el Respeto y el Amor?

Entre las causas que ocasionan esta ruptura en el matrimonio figura la infidelidad carnal. Pero existe una infidelidad más terrible que la carnal, es “la infidelidad de ausencia”. Esta consiste en vivir con tu pareja compartiendo la soledad, compartiendo silencios elocuentes, y vivir divorciados emocionalmente.

Tal vez eres infiel y no te has dado cuenta. Eres infiel con tu trabajo, con tus ausencias, con tu activismo, con tu club, y con ese falso apostolado con el que llenas tus vacíos  emocionales. Hoy te pregunto ¿vives para ti o convives con tu familia?

El amor en el matrimonio es como el buen vino: Hay que cuidarlo para que madure, vigilarlo cada día para que sea más sabroso y atenderlo para que tenga cuerpo y sea más apetecible. Si no le damos ese mantenimiento hay el riesgo que se... ¡vuelva vinagre!

El amor en el matrimonio todos los días hay que: “actualizarlo, acrecentarlo y fortificarlo”. “Actualizarlo” con apertura emocional, servicio incondicional, y mucho interés por la otra persona. “Acrecentarlo”, con entrega, respeto y mucho amor. Y “Fortificarlo” con diálogo, sinceridad y apertura.

Tal vez el día de hoy estemos pecando con una Infidelidad de ausencia, y sin darnos cuenta nuestro matrimonio ha empezado a naufragar. Es sano y saludable que hagamos una cita con nuestra pareja para ver cómo está el rumbo de nuestro hogar, y ver cómo va nuestra empresa familiar, pues es la más importante porque es la empresa del matrimonio.

Actualicemos, acrecentemos y fortifiquemos nuestro matrimonio. Tal vez es más tarde de lo que imaginamos para hacerlo. Pero si lo hacemos evitaremos que la rutina nos desgaste, la monotonía nos acabe y la falta de diálogo termine con nuestro amor. 

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