24 de Septiembre de 2018

Opinión

Eso que llaman justicia por propia mano

De tiempo acá hemos visto el surgimiento de grupos comunales armados que se organizan para protegerse ante el embate del crimen, organizado o no, y del abandono del Estado mexicano en sus diferentes niveles.

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Ahora habrá partidos de conveniencia.
Florestán

De tiempo acá hemos visto el surgimiento de grupos comunales armados que se organizan para protegerse ante el embate del crimen, organizado o no, y del abandono del Estado mexicano en sus diferentes niveles.

Hace dos años fuimos testigos de la ofensiva de integrantes de la delincuencia organizada en la meseta purépecha, en Cherán, Michoacán, donde sicarios protectores de talamontes y traficantes de maderas preciosas mataron a cuatro dirigentes indígenas sin que la autoridad estatal ni la federal hicieran algo. La comunidad vivía en la total indefensión, rehén de los criminales hasta que desde ese olvido, los comuneros, al grito de ¡Basta ya! se organizaron en guardias armadas con retenes de revisión en todos los accesos y caminos las 24 horas del día. Esto provocó que la criminalidad bajara y que tanto el gobierno del estado como el federal enviaran policías locales y federales, y elementos del Ejército.

Ahora, a 22 meses de distancia de aquel conflicto, comunidades de once municipios de Guerrero han organizado la Policía Comunitaria que igual vigila, que detiene y encarcela.

Este fenómeno se ha ido extendiendo por el estado al punto de que se habla de darles entrenamiento y apertrechamiento, lo que equivale a darles un reconocimiento legal derivado, dicen, de los usos y costumbres.

A las detenciones ha seguido la instalación de tribunales populares, donde en la plaza pública se juzgará a mano alzada.

A estos jurados populares, ¿también les van a dar reconocimiento legal con base en los mismos usos y costumbres?

Cuidado, porque es así como el Estado empieza a perder territorio, el derecho espacios y la justicia, a mano alzada, validez.

Y todo por un vacío de gobierno que el mismo gobierno no quiere llenar.

RETALES

1. CICLO. A Sergio García Ramírez lo conozco y respeto desde hace muchos años, quizá más de los que él recuerda. Pero no entiendo que habiendo sido electo en 2011 consejero del IFE hasta 2019, renuncie ahora, por lo que llama el fin de un ciclo de vida. Entonces, ¿por qué aceptó?;

2. PRIMERA. El ex presidente Felipe Calderón hizo bien en expresar su pésame por la tragedia en Pemex, pero no gustó en Los Pinos, donde él vivió seis años, su emplazamiento a que la investigación sea seria y transparente, como si no lo fuera a ser; y

3. RÉPLICA. En Tercer Grado comenté hace dos semanas, con base en las cuentas de la Unidad de Fiscalización del IFE, que Gustavo Madero debía una explicación de por qué solo había dado 220 millones de pesos a la campaña de Josefina Vázquez Mota. Pidió réplica en radio y se la di. Ahora tendrá que dársela a Roberto Gil Zuarth, senador y ex coordinador de aquella campaña presidencial, quien reclama lo mismo.

Nos vemos mañana, pero en privado

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