21 de Agosto de 2018

Opinión

Esperanza y futuro hoy

Si caminamos siempre hacia adelante pero con la mirada fija hacia atrás, es mucho más que probable que acabemos caídos y lastimados...

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El futuro es un tema recurrente en la mente del ser humano, todos pensamos en el mañana y de una forma u otra deseamos saber qué es lo que el futuro nos depara; esperamos que ese futuro tenga todo aquello que deseamos, lo que hemos soñado, aquellas cosas por las que nos hemos esforzado; así, deseamos lograr culminar los estudios que cursamos, llevar por buen camino un noviazgo que culmine en un matrimonio feliz, ver crecer a nuestros hijos como seres humanos íntegros, productivos, felices y realizados, desarrollar una carrera laboral satisfactoria en la que logremos realizarnos, empeñarnos en una labor social que ilumine a un sector desfavorecido de la población; en fin, llevar a buen puerto nuestros anhelos y esperanzas.

Si caminamos siempre hacia adelante pero con la mirada fija hacia atrás, es mucho más que probable que acabemos caídos y lastimados. Los hombres y mujeres somos seres lanzados hacia el futuro, no es cuestión de que queramos que llegue o no, es simplemente que así sucederá, por eso hay que ir por el camino de este mundo con los ojos bien abiertos y no solamente viendo lo que sucedió ayer, hace unos días o hace unos años; quien vive anclado en el pasado añorando la seguridad que le brinda el no agitarse porque ya no hay incertidumbre, ya la vida ha sido escrita y nada la modificará, es como el que encuentra un tesoro y lo entierra y así asegurado ya no intenta ir por la riqueza del día de hoy.

Algunos otros contemplan el futuro con el deseo de resarcir a través de él todas las frustraciones que el pasado les ha dejado, para todos el futuro es la oportunidad de lograr aquello que se nos ha negado, pero para lograr en  el futuro hay que comenzar en el presente, porque también sucede que lo transformamos en una dulce paleta que nos sirve para consolarnos de las desdichas de hoy, llegando a pensar que todo lo bueno que deseamos sucederá simplemente por desearlo y ubicamos esos logros maravillosos en un hermoso castillo de hadas que se encuentra en el futuro y al que sólo se llega soñando; si hacemos esto nunca cosecharemos nada en el futuro porque no estaremos sembrando nada hoy.

Y es que descansando tranquilamente en un pasado ya sabido o soñando con un futuro de mágica fantasía, estaremos descuidando lo único que en verdad tenemos que es el hoy; realmente nuestro pasado puede dejarnos hermosos o dolorosos recuerdos, pero en cualquiera de los casos ya no está, se ha ido, ya no existe más que en nuestros recuerdos, mientras que el futuro tampoco existe, no ha llegado, nunca llegará y ubicar en él nuestra felicidad es alejar de nosotros la oportunidad de ser feliz hoy, postergar la felicidad para el futuro es casi tanto como asegurarnos la infelicidad en el presente.

Cuando caminamos vamos viendo en dónde ponemos nuestras plantas, así en nuestra vida hemos llegado hasta donde estamos gracias a que estuvimos pendientes de evitar los obstáculos del camino. Si ahora caminamos viendo hacia atrás, hacia el pasado, después de unos cuantos pasos caeremos al tropezar con algo, si por el contrario fijáramos nuestra vista en la lejanía no veremos las cosas cercanas que nos rodean y acabaremos cayendo; está escrito en la Biblia: “Bástele a cada día su propio afán”, no nos afanemos en un pasado que no puede ser cambiado, ni lo hagamos por un futuro al que no sabemos si la vida nos permitirá llegar; tenemos el hoy y el ahora, construyamos con ellos este día que estamos viviendo.

Nuestro futuro es como una construcción, que debe estar anclada sobre las bases de nuestro pasado, para llegar a edificarla en el futuro; tenemos que ir hoy colocando ladrillo a ladrillo el esfuerzo que será el logro del mañana y hemos de hacerlo con la esperanza bien fundada en que todo será para nuestro propio bien.

La esperanza es poner manos a la obra brindando lo mejor de nosotros mismos y con la plena seguridad de que la Providencia Divina nos acompañará siempre; es vivir con fe en un mundo mejor porque le has puesto todo tu amor y energía y porque tienes el convencimiento cierto de que Dios está junto a ti, construyendo hoy tu futuro.

El futuro se sueña para mañana pero se construye hoy; hoy inicias tu futuro con lo que decidas ponerle a este día en tu vida, llénalo de trabajo, amor, fe, esperanza y eso es lo que tendrás en tu futuro, un futuro que sólo la vida decidirá hasta dónde llegará.

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