22 de Septiembre de 2018

Opinión

La esperanza muere al último

A un año de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, los padres de los estudiantes y miles de ciudadanos rechazaron la verdad histórica y reiteraron que no habrá olvido y no se callarán.

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Esta información es parte de una amplia nota publicada en medios informativos nacionales, al cumplirse el sábado un año de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.

Y la exigencia fue clara: Justicia, presentación con vida y rechazo al olvido. Los padres de los estudiantes y miles de ciudadanos que exigen su regreso a casa marcharon en la capital del país para rechazar la verdad histórica y reiterar que no habrá olvido y no se callarán.

En su mensaje, a 365 días de la desaparición forzada de los jóvenes, quienes fueron atacados por fuerzas policiacas y civiles armados la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre del año pasado, los padres de las víctimas señalaron que ya está bien de tantas mentiras de este gobierno; nos han hecho sufrir mucho.

Advirtieron que si el gobierno federal le apostó al cansancio, está perdiendo, y si le apostó al olvido, ya se jodió. Uno de los reclamos más insistentes fue para el presidente Enrique Peña Nieto: Queremos que se vaya con todo su gabinete, pero antes que nos entregue a nuestros hijos.

Carmelita Cruz, madre del normalista Jorge Aníbal Cruz, afirmó que ellos saben dónde están.

Mario César González, padre de César Manuel, recordó: Hace un año, a las 17:35 horas, escuche por última vez la voz de mi hijo en una llamada telefónica. Afirmó que ha sido un año muy difícil, pero de mucho aprendizaje, pues me ha enseñado al verdadero México y cómo lo está destrozando el Estado.

Junto a él, Emiliano Navarrete, padre de José Ángel, señaló que pareciera que la naturaleza nos dice que las cosas se repiten: hace un año, en un día como hoy (por el sábado), también estaba lloviendo.

Ante miles de manifestantes, que pese a la persistente lluvia permanecieron en el Zócalo de la ciudad de México, Felipe de la Cruz, vocero de los padres, señaló que la mentira histórica del gobierno se ha hecho pedazos por la verdad científica del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Melitón Ortega apuntó que los padres “no vamos a permitir que este caso se cierre, como lo ha intentado este gobierno a través de mil maneras, queriendo imponer su verdad histórica”.

Fue el día de la indignación. Desde las primeras horas de ayer cientos de manifestantes, entre ellos estudiantes, trabajadores, maestros, jubilados, integrantes de organizaciones civiles y defensores de derechos humanos, se concentraron en diferentes puntos de Paseo de la Reforma para sumarse a la marcha por la dignidad.

El contingente, encabezado por los padres de familia, inició la movilización a las 12:30 horas en las inmediaciones de la glorieta de Chivatito, con una declaración formal: Aquí estamos con el dolor de que hace un año no sabemos nada de nuestros hijos. Vean nuestros rostros. No nos estamos dando por vencidos. Seguiremos luchando para encontrarlos.

Un mosaico multicolor de carteles y mantas, personas y edades se mantuvo cerca de los padres de familia que, resguardados por un cordón de seguridad, avanzaron por Paseo de la Reforma acompañados de miles de voces que corearon consignas como: ¡No están solos, no están solos!, ¡Ayotzinapa somos todos!, y ¡26 de septiembre no se olvida!, y también por el resonar de los caracoles prehispánicos y distintos ritmos mexicanos.

Los jóvenes fueron mayoría. Ahí estaban los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Autónoma Metropolitana, marchando junto a los de la Universidad Iberoamericana, el Instituto Tecnológico Autónomo de México o la Escuela Nacional de Antropología e Historia, así como los que iban a título personal o como integrantes de organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos.

En su recorrido por las principales calles de la ciudad de México cientos de personas se congregaron en la banqueta y el camellón de Paseo de la Reforma para esperar al contingente. Así, en puntos centrales como el Museo Nacional de Antropología, la Estela de Luz y el Ángel de la Independencia se sumaron a la marcha.

Diversas expresiones artísticas dejaron huella de la indignación por la desaparición de los normalistas. Carteles, mantas, pendones, cajas de cartón o banderas fueron los medios para comunicar el repudio al olvido y la exigencia de justicia.

Y así sucedió en diversos estados del país. En mi particular punto de vista, sin ofender a los padres de familia que perdieron a sus hijos, ¿sabrán que nunca regresarán?

Amiguitos y amiguitas, ya saben: sugerencias para que esa causa familiar no sea mal empleada para otros fines perversos, enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

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