21 de Noviembre de 2018

Opinión

Esto no es real

Empezó como una camioneta blanca que secuestraba, luego resultó que la manejaban dos personas, una mujer y un hombre, después supimos que, además del secuestro, le quitan los órganos a la gente.

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Hace muchos años, la transmisión de las noticias se hacía de manera oral y posteriormente a través de panfletos. Ya con la imprenta se masificó, pero definitivamente ningún medio de comunicación ha remplazado a lo maravilloso de platicar con la gente y enterarse de las noticias. 

En estos tiempos que vivimos, en los que la confianza en las grandes empresas es muy baja, escoger un medio fiable de comunicación para enterarnos de lo que pasa es muy complicado, pero sí los hay. Encontrar objetividad y sinceridad no es fácil, por eso, aquella costumbre de confiar en nuestros amigos, vecinos o conocidos para saber qué pasa sigue tan vigente como hace muchos años.

La variante es que ahora ya no existen los panfletos, los hemos cambiado por sistemas de mensajería instantánea, accesibles a todos los que tenemos un teléfono celular. La información que nos llega por ahí la transmitimos a quienes no tienen ese aparato, de manera oral: “Me llegó un mensaje de mi primo que decía que tuviera cuidado porque andan dos personas, un hombre y una mujer, en una camioneta blanca sin placas, secuestrando a niños y jóvenes. Los engañan y les roban los órganos”. Y así de fácil, el mensaje se hace masivo.   

Y aunque el mensaje sea falso, sigue proliferándose. ¿Por qué? Dos cosas: la primera es que cómo va a confiar la gente en las autoridades, cuando la tía dijo que sí andaba la camioneta por ahí y que “alguien” ya dijo haberla visto; la tía tiene más peso que la autoridad, siempre. Dos: los desmentidos se han hecho en los medios de comunicación, no en el medio de origen. Como decía Marshall Mcluhan, gran teórico y estudioso de la comunicación, el medio es el mensaje. 

Somos muy creativos al momento de transmitir mensajes, nos encanta andar contando lo que sabemos con nuestro toque propio de invención. El rumor que comentaba anteriormente ha alcanzado niveles increíbles.

Empezó como una camioneta blanca que secuestraba, luego resultó que la manejaban dos personas, una mujer y un hombre, después supimos que, además del secuestro, le quitan los órganos a la gente, niños y jóvenes nada más, y que la camioneta tiene un equipo de refrigeración para guardar los órganos ahí mismo. Ahora sabemos que la dichosa camioneta es omnipresente, porque anda lo mismo en Mérida que en Tabasco o Oaxaca e incluso en Ticul o Progreso.

Bueno, va de nuevo: NO hay camioneta blanca secuestrando gente. Es falso, incorrecto, NO es verdad. Ya no sigamos con la psicosis. Y si usted ve una camioneta blanca, no tenga miedo; seguramente es una persona como usted o yo que tuvo la desgracia de encajar en ese perfil diabólico. Por favor transmita este mensaje entre su familia, amigos y conocidos. Gracias.

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